Europa y el Mundo

Diplomacia: El sainete ruso-europeo

16 diciembre 2011
El Mundo Madrid

El protagonista después de la presentación, el presidente ruso Dimitri Medvedev tras la cumbre UE-Rusia en Bruselas, el 15 de diciembre de 2011.

El protagonista después de la presentación, el presidente ruso Dimitri Medvedev tras la cumbre UE-Rusia en Bruselas, el 15 de diciembre de 2011.

AFP/Georges Gobet

Con intereses comunes pero separadas por sus valores, Europa y Rusia están llamadas a entenderse, lo quieran o no. Bruselas pide a media voz más democracia y Moscú se calla, como corresponde. Sirva como ejemplo más reciente la cumbre del pasado 15 de diciembre.

Las cumbres semestrales entre Rusia y la Unión Europea suelen dejar la impresión de que ambos se detestan pero bailan un delicado minuet alrededor de la disputa de turno porque se necesitan. La que acaba de realizarse en Bruselas entre Dimitri Medvedev y sus anfitriones europeos, Herman van Rompuy y José Manuel Durão Barroso, no ha sido diferente.

Los intereses comunes son muchos y los valores respectivos poco menos que incompatibles. Por eso las cumbres nunca llegan a la ruptura pero tampoco a consumar la relación. Europa importa la cuarta parte de su gas y la quinta parte de su petróleo de Rusia. Y mientras el gasoducto transcaspio y otras iniciativas no acaben de cuajar, seguirá siendo así.

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