La recapitalización de los bancos, tal y como ha anunciado Angela Merkel, es un paso adelante. Pero evitar los errores que se han cometido desde el inicio de la crisis y alentar el crecimiento europeo respaldado por Alemania sería aún mejor, defiende La Vanguardia.
El análisis que realiza el diario La Vanguardia parte de una sucinta retrospectiva, pero exige un esfuerzo real e inmediato. Si el primero de los fallos “fue admitir a Grecia en el euro”; el segundo, “no resolver inmediatamente sus problemas financieros” cuando afectaban únicamente al 2% del PIB europeo y el tercero, “empecinarse en el ajuste fiscal puro y duro de Grecia, […] que ha provocado su asfixia económica y su práctica suspensión de pagos”, quizá sea hora de abordar que la única solución consiste en que Alemania “reactive su consumo interior y ejerza de verdadera locomotora para el crecimiento del resto de los países” pues ayudaría “a devolver la confianza en el conjunto de la zona euro, porque podría originar ingresos fiscales para pagar sus deudas, y por ende resolvería los problemas de la banca endeudada con los estados”.
El propio texto cita como ejemplo la crisis del banco franco-belga Dexia, la “primera alarma real tras los reiterados avisos que desde agosto ha dado el FMI sobre la necesidad de recapitalización de la banca europea”. El problema de la “lentitud institucional de la UE” además de subrayar su inoperancia “resulta exasperante y explica la creciente desconfianza hacia la zona euro”. Por tanto, esta vez las medidas no pueden “limitarse a insuflar capital a la banca europea, básicamente franco-alemana” porque “[…] no soluciona el problema de fondo de la zona euro, que se deriva del bajo crecimiento económico que impide a los estados generar ingresos fiscales suficientes para reducir su deuda pública”.
