Alimentación
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Sanidad
Los que vigilan lo que comemos
15 noviembre 20113Süddeutsche Zeitung Paris -
Alimentación
Europa prohíbe la miel modificada genéticamente
7 septiembre 20111PresseuropDie Tageszeitung -
10 junio 2011Sme Bratislava
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Bacteria E.coli
Madrid acusa a Bruselas de racanería
8 junio 20111PresseuropLa Razón -
Bacteria E.coli
El federalismo alemán en el punto de mira
7 junio 2011PresseuropDe Volkskrant -
6 junio 2011De Standaard Bruselas
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6 junio 2011PresseuropDie Welt
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1 junio 2011Le Monde Paris
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Alimentación
El ‘pepino asesino’ siembra el pánico
1 junio 20112Presseurop -
Alemania
Las verduras del miedo
27 mayo 2011PresseuropBild -
Alimentación
Europa, “en estado de emergencia nuclear”
31 marzo 2011PresseuropSüddeutsche Zeitung -
Alimentación
Comer barato cuesta
20 enero 2011PresseuropDer Freitag -
Alimentación
Los lobbies ganan la guerra del etiquetado
17 junio 20101Presseurop -
24 marzo 20101Presseurop
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7 enero 2010PresseuropEvenimentul Zilei
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Alimentación
A los suecos no les basta con que sea Bio
14 septiembre 2009Trouw Amsterdam -
Explotación laboral
Escándalo en la huerta inglesa
10 julio 2009The Independent Londres -
4 junio 2009PresseuropDe Standaard
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2 junio 2009PresseuropLe Monde
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, European Food Safety Authority) es el organismo que decide lo que puede llegar a nuestros platos. Sin embargo, mantiene estrechos vínculos con la industria, en detrimento del consumidor.
Tras haber contribuido a la polémica, la prensa europea se plantea la psicosis ligada a la bacteria Ehec.
Suecia será el primer país europeo que imponga nuevos criterios ecológicos para que los productos agrícolas obtengan el sello Bio. A partir de 2012 sólo obtendrán dicha certificación los productos ecológicos cuya cadena de producción sea totalmente sostenible.
Muchos ciudadanos de Europa del Este viajan con permisos temporales hasta la Inglaterra rural para trabajar como recolectores de fruta de temporada tentados por la perspectiva de ganar más de 200 € a la semana. Al llegar se encuentran con una realidad muy diferente: sueldos mucho más bajos de lo prometido y condiciones de vida inapropiadas. Muchos de ellos ni siquiera consiguen ahorrar lo suficiente para el billete de vuelta a casa, informa The Independent.