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  • Evento Un Foro para los europeos del mañana

    24 mayo 2013

    Con el objetivo de proporcionar una mayor sustancia a las discusiones que se generan en nuestras páginas, hemos organizado el Forum Presseurop: une serie de debates sobre los asuntos más importantes de la actualidad europea reciente: la crisis de las instituciones europeas, la crisis del euro y sus consecuencias y la ciudadanía europea, a un año vista de las elecciones europeas.

    Los debates estarán moderados por un periodista de Presseurop y se celebrarán el 4 de junio en el Parlamento Europeo, en Bruselas. Reunirán a eurodiputados, entre los que se encuentran Gabriele Zimmer, Othmar Karas y Miguel Angel Martínez Martínez ; periodistas europeos cuyos artículos han alimentado el debate en Presseurop, como Adriana Cerretelli, Bruno Waterfield, Jean Quatremer y Marek Magierowski ; y lectores, elegidos entre los más activos.

    Los debates serán retransmitidos en streaming en Presseurop.eu y serán objeto de un livetweet en diez idiomas. Siga las discusiones desde ahora en #ForumPE.

  • Entrevista Antonio Tajani: “La industria es la llave de la recuperación”

    21 mayo 2013

    Antonio Tajani es el comisario europeo de Industria, un sector sometido a una dura prueba por la crisis y por el que apuestan varios Estados miembros para recuperarse. Al margen del Festival Internacional de Periodismo de Perugia en Italia, compartió con nosotros las recetas de la UE para reactivar la economía europea y su visión de la crisis que afecta a la Unión y a su relación con los ciudadanos, así como del futuro de Europa.

    Señor Tajani, en este momento, la crisis en Europa se encuentra en pleno apogeo y el desempleo bate récords en varios países. Varios expertos ponen en duda la competitividad de las empresas europeas, con la destacada excepción de las alemanas, así como la debilidad de la demanda interna. ¿Cómo se puede invertir esta tendencia?

    Con una política con la que las empresas puedan volver a empezar a producir. Esto exige ante todo una simplificación del acceso al crédito y de los pagos pendientes. Por ello, la Comisión propuso la nueva directiva sobre la morosidad, que ya han adoptado 18 países miembros.

    Esta directiva, así como una interpretación flexible del Pacto de estabilidad que permite el pago de las deudas contraídas por las administraciones, debería poner en circulación en Europa más de 180.000 millones de euros, con lo que se desencadenaría ese círculo virtuoso de la producción y el consumo.

    Además, es necesario otorgar más poderes al Banco Central Europeo (BCE): debería tener la misma función que la Reserva Federal Estadounidense. Su presidente Mario Draghi sigue esa misma línea y desea un BCE capaz de gobernar la moneda en el interés de los ciudadanos.

    Las diferencias salariales entre países europeos crean diferencias de competitividad entre las empresas de esos países y según algunos falsea la competencia dentro de la UE. ¿Tiene pensado la UE intervenir para llegar a una armonización en este sector?

    Lo que amenaza la competitividad no son las diferencias salariales entre países, sino la presión fiscal sobre las empresas, que es excesiva en algunos países. En este sentido es donde podemos intervenir. Los Estados deben aligerar la presión fiscal, pagar a las empresas y facilitar el acceso al crédito. Eso al final se traduce en mejores condiciones para todos los trabajadores.

    2012 ha sido un año nefasto para la industria automovilística europea y 2013 debería seguir la misma tendencia, con la excepción notable del grupo Volkswagen. ¿Qué va a hacer la UE al respecto?

    Hemos lanzado un plan de acción en tres dimensiones: en primer lugar, la duplicación de los fondos para la investigación y la innovación en el sector automovilístico en el próximo presupuesto; en segundo lugar, una política comercial "no ingenua", es decir, que proteja los intereses de la industria automovilística en el contexto de los acuerdos comerciales. La tercera dimensión es una simplificación de las normas existentes y la elaboración de nuevas normas o propuestas únicamente en casos excepcionales, como en materia de seguridad vial. La finalidad es no hacer más pesada la carga normativa y financiera sobre las espaldas de los empresarios.

    ¿Tiene sentido apoyar a un sector como el automovilístico, cuando cada vez más ciudades pretenden reducir el número de vehículos en circulación?

    Lo que no tiene sentido es querer reducir la producción de vehículos. Se trata de hacerlo de manera inteligente: la duplicación de la financiación para la investigación y la innovación sólo atañe a los automóviles "ecológicos", accionados con electricidad e hidrógeno, así como a los menos contaminantes.

    Según las previsiones habrá 2.500 millones de vehículos en el mundo en 2050, en comparación con los 1.700 millones actuales. Por lo tanto, existe un margen para la exportación y la internacionalización. Por ejemplo, Fiat cuenta con instalaciones en Brasil y gracias a sus buenos resultados, la marca puede mantener sus fábricas en Italia.

    ¿Cuándo examinará estas propuestas el Consejo?

    A finales de junio se celebrará un Consejo sobre competitividad, habrá otro sobre Industria, más centrado en la actividad industrial, a comienzos de año. Para finales de año se prevé un tercero sobre Defensa. Después de que la industria haya estado años arrinconada, pues los dirigentes se han obsesionado sin razón con las finanzas, Europa ahora está volviendo a situar la industria en el centro de la economía. Hasta el punto de que nos hemos marcado como objetivo que el sector de la fabricación represente el 20% de la actividad económica de la UE en 2020. Hoy ya equivale a más del 16%.

    La desindustrialización que se inició en los años ochenta en Europa se ha identificado como una de las causas de la crisis económica. ¿Cuentan con volver a tratar este asunto?

    La desindustrialización fue un gran error. Necesitamos una industria más moderna y competitiva. Para ello, es necesaria una tercera revolución industrial: después de la del carbón y luego la del petróleo, ha llegado la hora de la revolución de la eficiencia energética y de las energías verdes, así como de las tecnologías facilitadoras esenciales o key-enabling technologies, es decir, aquellas que, como la biotecnología o las nanotecnologías, permiten a la industria llegar a la excelencia a nivel mundial.

    En este sentido, ¿cómo son sus relaciones con sus compañeros dentro de la Comisión? Pienso por ejemplo en la responsable de Medio Ambiente o de Investigación.

    Estamos en perfecta sintonía con Connie Hedegaard, comisaria de Medio Ambiente. La ambición de reducir las emisiones de CO2 es justa mientras no se vuelva contraproducente. También creo que es válido el objetivo de lograr una reducción del 20% [de las emisiones de aquí a 2020 con respecto a 1990], pero no creo que sea necesario aumentar este objetivo, como sugieren algunos, ya que esto representaría un coste extra para las empresas europeas. Éstas entonces se marcharían de Europa; perderíamos empleos y al final, perderíamos la batalla contra el calentamiento climático, porque esas empresas se irían a contaminar a otros países más flexibles en materia de emisiones de CO2.

    El último Eurobarómetro indica un descenso preocupante de la confianza de los europeos con respecto a las instituciones europeas. ¿Cómo se puede combatir este desafecto?

    Ese desafecto es consecuencia de la crisis económica: Europa se presenta a los europeos como la que exige sacrificios. Hay que invertir la tendencia y además interpretar los resultados electorales en varios países de la Unión, donde ha surgido un espíritu anti-europeo y en contra del euro. Para ello, es necesario cambiar la política, apostando más por el crecimiento y la economía real. Pongamos fin a los sacrificios y hagamos más por ayudar a la industria, a las empresas y al mercado interior, como señaló hace poco el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso. La austeridad ha servido y sirve únicamente si va acompañada de medidas de apoyo al crecimiento.

    En este aspecto, ¿cree que la Comisión se comunica de un modo eficaz y satisfactorio?

    En este sentido estamos haciendo un esfuerzo, con el fin de explicar lo que hacemos. Yo mismo viajo mucho precisamente porque es importante dar a conocer lo que hacemos. Este año, por ejemplo, hemos lanzado una iniciativa cuyo fin es hacer que los ciudadanos se encuentren con Europa, mediante reuniones con los europeos, en las plazas, los Ayuntamientos, etc.

    En un año se celebrarán las elecciones europeas. ¿Se presentará como candidato?

    No creo: pretendo finalizar mi mandato [que acaba en octubre de 2014].

    ¿Qué piensa sobre la propuesta planteada por varios políticos e intelectuales europeos, retomada a su vez por los Socialistas y Demócratas europeos, de presentar como cabeza de lista a su candidato a la presidencia de la Comisión Europea?

    En principio estoy a favor de que los ciudadanos elijan al presidente de la Comisión. La reelección de Barroso tras la victoria del Partido Popular Europeo [PPE, de derecha] en las elecciones europeas de 2009 iba en este sentido y respondía en cierto modo a la demanda de más democracia en la designación de las instancias europeas.

    ¿Quién podría ser el candidato del PPE?

    En el partido aún no se habla de un candidato. El asunto se tratará el año que viene.

    Nos encontramos en un punto de inflexión en la Unión. La zarandean en todas direcciones por los euroescépticos y la tentación del repliegue de varios países. ¿Cómo ve su futuro?

    Creo que debemos seguir avanzando. Remendar no tiene ningún sentido. Debemos avanzar hacia los Estados Unidos de Europa. Si nos quedamos en mitad del vado, corremos el riesgo que nos lleve la crecida. Es algo que exigirá tiempo: los estadounidenses tardaron un siglo en lograrlo, pasando por una guerra civil y quizás con menos problemas que nosotros. En este momento estamos teniendo dificultades pero, ¿quién se imaginaba hace 20 años, que habría una moneda única? Debemos actuar con determinación y confianza, porque no podemos pensar que podremos intervenir solos a nivel global. Sin duda no será algo que suceda de la noche a la mañana, pero en todo caso espero estar aún aquí para ver esos Estados Unidos de Europa.

  • Entrevista Mario Monti: "Hay que cambiar las políticas económicas, pero no ante la presión del nacionalismo"

    13 mayo 2013

    El paso de dos años marca una diferencia. En 2011, entrevistamos a Mario Monti a raíz de la conferencia El Estado de Europa, organizada en el marco del Festival de Europa de Florencia (del que Presseurop es socio). En aquel momento era ex comisario europeo y presidente de la Universidad Bocconi y nos respondió espontáneamente en un descanso para tomar café. Este año, el ex presidente del Consejo italiano está rodeado de guardaespaldas y tiene una cargada agenda aprovechada al milímetro. Ha participado en la edición de 2013 del Estado de la Unión, pero tras una corta conferencia de prensa dedicada a los periodistas italianos ávidos de conocer su pronóstico sobre el nuevo Gobierno de su sucesor Enrico Letta, Mario Monti aceptó tomarse dos minutos para atendernos y respondernos.

    Hace dos años Monti nos trasmitió su impresión sobre las amenazas que la crisis hacía que se cerniesen sobre el mercado único y el euro. El futuro de los pilares de la Unión Europea parece, sin embargo, que están garantizados, aunque quedan dudas sobre la manera en que la UE y los Estados miembros luchan contra la crisis. ¿Considera Mario Monti que el clima en Europa es hoy más propicio para salir de la crisis que en 2011?

    Tengo la impresión de que sí. Hemos hecho muchos avances concretos para salir de la crisis. También hemos proyectado políticas europeas de futuro, con el esbozo, que está en vías de terminarse, de un plan para una verdadera unión económica y monetaria más afianzada, bajo la égida del grupo presidido por Herman Van Rompuy. Y también creo que, por fin, los jefes de Estado y de Gobierno están tomándose más en serio determinados aspectos políticos y psicológicos, como los nacionalismos o los populismos. Eso no tiene por qué hacer que cambien las políticas económicas. En cualquier caso, creo que deben cambiar, pero no por los movimientos nacionalistas y populistas. Si no, vamos a crear algunas políticas en un ambiente en el que están muy expuestas a ser rechazadas por los nacionalistas y los populistas, por lo que habrá que prestar mayor cuidado.

    A lo largo de su mandato, y en concreto durante la primavera de 2012, el ex primer ministro italiano Mario Monti, trató junto al francés François Hollande y al presidente de Gobierno español, Mariano Rajoy, de reequilibrar las relaciones entre los Estados miembros y de que Alemania atenuase sus exigencias. ¿Piensa que las diferencias en los puntos de vista de Francia y Alemania son un elemento duradero y un obstáculo para salir de la crisis y dar continuidad al proyecto europeo?

    Estoy convencido de que una buena cooperación franco-alemana es una condición esencial para el progreso de Europa. Esencial y necesaria, pero no suficiente. Por lo que también resulta muy importante que no se haga de manera que al resto les parezca que quedan excluidos o son discriminados. A mí me parece que ese ha sido tal vez el caso durante el mandato de Merkel y Sarkozy, pero mucho menos en el periodo que yo he conocido, el de Merkel y Hollande, y muchos de nosotros.

    Entrevista realizada por Eric Maurice.

  • Energía ¿Nos sacudirá el fracking?

    29 abril 2013

    La Unión Europea se había caracterizado por apostar por las energías renovables. Además de verlas como una manera de reducir las emisiones de dióxido de carbono, también suponían un sector de empleo y exportación en auge. No obstante, con su decisión de que cada país tenga su propia legislación con relación al fracking, queda poco clara cuál es realmente la política energética de la Unión.

    El concepto de energía “limpia” no se aplica en la extracción de gas a través de infiltraciones de productos químicos en la tierra y, además, los problemas que plantea el fracking ya se han manifestado en Países Bajos e incluso en Reino Unido. Se han producido seísmos y la población afectada empieza a organizarse.

    Alemania ya ha prohibido el fracking, porque no quieren que se explote el gas de esquisto empleando ese método. En España, de momento, el Gobierno plantea un proyecto de ley que permite este tipo de extracción, pero algunas regiones como Cantabria ya se han opuesto. Otras, como Cataluña han abierto una comisión de investigación.

    Hay expertos que se posicionan a favor del fracking, para reducir la dependencia energética, también por las reservas que España posee de gas no convencional. Otros están claramente en contra, porque existen alternativas energéticas menos dañinas para el medioambiente.

    La UE ya se planteaba en informes de 2011 las repercusiones de la extracción de gas y petróleo de esquisto en el medio ambiente y la salud humana. Pero quizá hasta ahora el debate público se ha visto muy limitado. Las experiencias de que disponemos no auguran una explotación sin riesgo, pero es de temer que las posturas serán extremas como siempre que se entremezclan medioambiente y energía. En este caso podríamos decir que nos acabará sacudiendo a todos. Es cuestión de saber si estamos dispuestos a que sea el bolsillo por un mayor coste por la energía o el suelo sobre el que habitamos. Hay que mirar a largo plazo, y no vendría mal ser más claros y disponer de una política energética común al respecto.

  • Opinión Una Europa...¿alemana?

    05 abril 2013

    Así es el título, pero sin interrogantes y por tanto sin dudas, de la última obra del sociólogo alemán Ulrich Beck. Su tesis es interesante, y también inquietante. Alemania se habría puesto a la cabeza de Europa, lo que ha constituido un imperativo histórico de la nación germánica, pero ahora por vía pasiva, con desgana, porque no le quedaba otra. Y Angela Merkel es la cabeza visible de este desplazamiento de poder que encumbra a Alemania al liderazgo continental.

    El diktat de la austeridad forma parte del nuevo catecismo europeo, en el que unos mandan y otros son mandados. Ulrich Beck avisa de que la "Alemania europea" que deseaba el escritor Thomas Mann para absolver a su nación de los pecados que cometió en el pasado se torna ahora una "Europa alemana" por vía de hechos consumados. Y esto tiene consecuencias sobre la democracia de los países ahora llamados "periféricos", un eufemismo que no evita una profunda idea de desdén, y sobre la propia democracia alemana.

    El último capítulo se ha firmado en Chipre. Ahora con consecuencias directas sobre los ahorradores, que deberán asumir los errores de los bancos. Las acusaciones cruzadas entre norte y sur se acentúan. Las comparaciones también. En la edición de Andalucía de El País Juan Torres López, catedrático de Economía Aplicada, publicó un artículo, luego censurado, que compara a Angela Merkel con Adolf Hitler. El autor luego matizó sus aseveraciones. Por su parte, el economista Germá Bel, en La Vanguardia, pone una pica en Flandes a favor de la Alemania de Angela Merkel, puesto que la política que aplicó Hitler

    fue justo la contraria de la que ahora aplica Alemania, que insiste en abrir todavía más la UE al mundo. Hitler puso en marcha la máquina de la deuda para financiar programas militares. Para evitar el colapso exterior, cerró fronteras comerciales. A partir de aquí, la única forma de crecer para la economía alemana era la conquista militar. Una gran guerra a escala global era el resultado inevitable de la apuesta de Hitler por la expansión basada en deuda y el cierre del comercio. No se equivoquen: mucho más que la hiperinflación (1923), este es el trauma alemán. Ellos no quieren repetirlo. Nosotros no deberíamos ignorarlo.

    No resulta fácil entenderse cuando todos se sienten víctimas. Y ese es el caso ahora, de los que pagan los rescates de su bolsillo, los contribuyentes alemanes principalmente, y los que sufren los mismos sin ser los responsables del desastre, los también contribuyentes, del sur de Europa. La crisis de liderazgo pasa otra página en Chipre, dejando a su paso más interrogantes sobre la gobernabilidad de Europa.

  • Igualdad A favor de la mujer en Europa

    08 marzo 2013

    El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer y, a pesar de que actualmente se imponga debatir problemas más apremiantes que la cuestión de género, hay días que sirven para reivindicar un espacio mediático en el que plantear las desigualdades y que presentar opciones y alternativas.

    Como todo al final en estos tiempos acaba vinculado a la omnipresente crisis, el 11 de marzo la primera parte de la sesión plenaria del Parlamento Europeo se consagrará a presentar varios informes “en femenino”, entre ellos, uno sobre el impacto de la crisis económica sobre la igualdad de género y los derechos de la mujer.

    Seguramente se destaque que la mujer tiene una serie de contratos con una mayor temporalidad y una menor remuneración… Tópicos que no por ello dejan de ser ciertos, tal y como reflejan otros informes comunitarios recientemente publicados, por ejemplo, sobre la diferencia salarial de género en el conjunto de la UE, que es del 16,2% según las últimas cifras publicadas por la Comisión Europea. La propia Comisión lo traduce a cifras mucho más comprensibles, “las mujeres trabajan ‘gratis’ 59 días en Europa”.

    Eso sí, a finales del año pasado, en Europa se dio un paso más en pos de romper el techo de cristal, aunque tal y como planteó María R. Sauquillo en El País puede hacerse con toquecitos o con martillazos. Y puede parecer paradójico que fuese una mujer, la canciller alemana, quien “aguó la fiesta a la comisaria europea” Viviane Reding. La versión de directiva comunitaria propuesta por la luxemburguesa obligaba a imponer una cuota femenina del 40% en los consejos de administración de las grandes empresas de aquí a 2020, pero finalmente solo afectará a las grandes empresas que coticen en bolsa y deja a cada Estado la decisión de qué castigo imponer a las incumplidoras. Pero claro, posicionarse respecto a la necesidad o no de esta directiva o que sea el mejor camino para lograr una sociedad igualitaria es ya otro cantar.

    Quizá el lunes 11 de marzo el Parlamento Europeo aporte datos sobre otros temas relacionados, debatirá un informe sobre cómo eliminar estereotipos sexistas en la UE y para abrirse un poco a la realidad de nuestros vecinos, otro sobre la situación de la mujer en el norte de África. Porque hay otros lugares en los que las cuotas y los salarios pasan a segundo plano. Ser mujer en Europa no está tan mal, aunque cobres menos.

  • Elecciones El efecto Italia

    26 febrero 2013

    Ingobernabilidad es la palabra que circula tras los resultados ambigüos de las elecciones italianas de los días 24 y 25 de febrero. Lo que todos temían se cumplió: un país dividido en dos, en tres, en cuatro, quizá. A la cabeza, una coalición de centro-izquierda que era la opción deseable por estable, la vuelta del impertérrito Berlusconi y su política "Tele 5" y Beppe Grillo aglutinando el voto de los que están hartos de la política y de la austeridad. Al fondo, Mario Monti como testigo mudo. Y detrás de él, la UE que prefiere mirar a otro lado ante la que se avecina.

    Porque éramos pocos y parió la abuela, dirán algunos. El efecto Italia se extiende rápidamente por otros países europeos, y en primer lugar, por España. Porque lo que allí pasa tiene influencia en lo que aquí ocurrirá, y en nuestras posibilidades para abandonar de una vez la crisis y poder reconstruir la economía y por tanto el futuro. Esa es la conclusión clara de los analistas. Así, en ABC, para Ignacio Camacho,

    Grillo y su flamígero movimiento rupturista representan la incontrolada rabia de las clases medias empobrecidas, hartas de la endogamia institucional y medrosas ante los recortes y la austeridad presupuestaria. Su pujante irrupción revela una patología social común en el área mediterránea que en el marasmo político de Italia ha encontrado el cauce de expresión de una fobia contra el sistema. Las tentaciones miméticas van a ser evidentes en naciones que, como España, viven el intenso desprestigio de sus élites. El retroceso del bipartidismo en las encuestas es el primer síntoma de ese estado de opinión que oscila entre el desengaño y la cólera.

    En ello abunda Cristina Manzano en una columna del diario el Periódico de Catalunya, en la que defiende que

    lo que más preocupa a los vecinos es que el efecto contagio de la inestabilidad política italiana amenace los frágiles cimientos sobre los que se estaba tratando de reconstruir la estabilidad económica de la zona euro. No en vano, el ganador «virtual» de los comicios, el vociferante y populista Beppe Grillo , ha hecho del antieuropeísmo y de la salida de Italia de la moneda única dos valores fundamentales de su campaña. Según se iban conociendo los primeros resultados, la mayoría de las bolsas europeas revirtieron la tendencia alcista de la jornada; las primas de riesgo italiana y española también se resintieron. Habrá que ver cómo amanecen el día después.

    Y es que no solamente se trata de la prima de riesgo. También que cunda el ejemplo italiano entre unos ciudadanos españoles que están hartos de la "antipolítica" de los grandes partidos tradicionales, de la corrupción, del juego sucio y de la falta de ejemplaridad en la práctica política. Y que, según los sondeos, paulatinamente les dan la espalda. ¿Surgirá un Beppe Grillo en España que amenace los privilegios de los partidos tradicionales, o que les haga de una vez por todas reaccionar y abandonar la partitocracia que bloquea y ahoga nuestro sistema? Aire nuevo y regenerado necesita la democracia española.

  • Escándalo de la carne de caballo Los temores de Rumanía

    15 febrero 2013

    La polémica creada por el erróneo etiquetado de productos de carne de ternera como de equino puede provocar nefastas consecuencias sobre la imagen de Rumanía hacia el exterior, que ya de por sí está deteriorada por la lacra de la corrupción, la falta de integración de la etnia gitana y la inestable política interna. La inquietud aparente del primer ministro rumano, Victor Ponta, está justificada. Están saliendo a la palestra informaciones en los medios de comunicación internacionales que colocan a Rumanía como el foco del escándalo, por lo que Bucarest ha puesto el grito al cielo: "Las acusaciones son injustas".

    Ponta reiteró una vez más que no se ha producido ningún fraude de etiquetado de carne de caballo como carne de ternera después de que la empresa francesa Comigel apuntara a un matadero de Rumanía como origen de las partidas. "Tenemos que promover que se ha procedido correctamente en Rumanía", señaló Ponta, que precisó que si se encuentra alguna irregularidad, entonces se cerrará el matadero".

    Consciente de su importancia de cara a Bruselas, el socialdemócrata Ponta se ha implicado directamente para atajar cualquier problema que pueda ocasionar hacia Rumanía. Incluso, la grave situación alimentaria causada por este escándalo resultaría más perjudicial que cualquier crisis política, puesto que la política vive de las polémicas y enfrentamientos, mientras que en estos momentos se está jugando con la salud de los ciudadanos con este asunto.

    "Hemos hecho todos los controles necesarios". Así de tajante se mostró el ministro de Agricultura, Daniel Constantin antes de informar que la Unión Europea realizará una revisión de todo el etiquetado a partir del próximo 1 de marzo y que se modificará la legislación europea. Mientras tanto, Reino Unido y Francia intentan eximirse de su responsabilidad y centrarse en los países con una peor proyección. La exportación de carne de caballo mueve entre 10 y 12 millones de euros al año.

    Raúl Sánchez Costa edita la versión en español del web rumano Hotnews.ro. Ha colaborado para el diario El País desde Bucarest.

  • Instituciones e información La prensa y el Parlamento Europeo

    05 febrero 2013

    Con el viaje pagado y dietas para el alojamiento a cargo del presupuesto de la Unión Europea. Así es como una veintena de periodistas van a cubrir a partir de principios de febrero las sesiones plenarias del Parlamento Europeo celebradas cada mes y durante cuatro días en Estrasburgo.

    La noticia apareció hace unos días en la web de El Mundo pero no ha tenido mucha repercusión en la prensa española ni en las redes sociales. Solo Bernardo de Miguel, corresponsal en Bruselas de Cinco Días, ha comentado la noticia en su blog para criticar los gastos en comunicación del Parlamento Europeo y achacar su poca presencia en los medios a su falta de representatividad y competencias. Por su parte Jaime Duch, jefe de prensa de la institución, ha declarado a Libertad Digitalque se trata de una iniciativa de la Asociación de la Prensa Internacional, que será la que elija los periodistas beneficiados, y ha afirmado que el Parlamento Europeo no necesita ninguna campaña especial para ser noticia.

    Sea cual sea el origen de esta iniciativa, no hace otra cosa que evindenciar los problemas de la única institución de la Unión Europea elegida por sufragio directo para llegar a los ciudadanos a los que representa. Una falta de conexión que la crisis ha agudizado: en el último barómetro, y por primera vez en su historia, el porcentaje de encuestados satisfechos y descontentos con el funcionamiento de la democracia en la UE era el mismo (44%). En España, al igual que en los otros países mediterráneos que han sufrido la crisis de la deuda, la desconfianza en las instituciones europeas ha aumentado de forma alarmante. A pesar de ello, sorprende que los ciudadanos españoles sean los que menos confían en la labor de la Comisión y el Parlamento Europeo, solo superados por británicos y griegos.

    Los últimos casos de corrupción, en los que también se han visto salpicados algunos eurodiputados, podrían servir para explicar esta actitud con respecto al Parlamento Europeo. Tampoco ayuda la imagen del hemiciclo semivacío durante las sesiones que se llevan como recuerdo los grupos de visitantes a la sede de Estrasburgo o los que siguen la retransmisión de los debates por Internet. En definitiva, parece evidente que la Eurocámara tiene que poner en marcha otro tipo de iniciativas si quiere atraer la atención de los ciudadanos de la UE antes de las elecciones europeas de 2014.

    Pero al menos en el caso de España, la prensa nacional también tendría que asumir su parte de responsabilidad. En enero, la primera sesión del año del Parlamento Europeo pasó casi desapercibida en la mayoría de periódicos de tirada nacional y el debate sobre una medida como la garantía juvenil, destinada a luchar contra el paro de los menores de 25 años, no tuvo ninguna repercusión. El Mundo, el único gran periódico con una sección titulada “Europa” en su versión digital, tampoco aprovecha la web para dar una mayor cobertura de las actividades de la Eurocámara y la escasa actualización del apartado Europa, a tiro de Blog, deja claro la falta de interés por el funcionamiento de las instituciones europeas.

    Sitios web como Presseurop demuestran que la información sobre la actualidad europea puede presentarse de una forma interesante y fomentar el debate acerca de la UE entre los ciudadanos. Los medios españoles deberían tomar nota.

  • Opinión Propósitos (utópicos) para una Europa 2.0

    21 enero 2013

    Acaba de comenzar el año y se me ocurren algunos propósitos que bien podrían hacerse realidad en España y en Europa. Entre ellos, figuran algunos términos cuya desaparición o pasaje a segundo plano constituiría una gran novedad y, como poco, una buena noticia. "Prima de riesgo", "países de la periferia", "austeridad", son algunas expresiones que se han impuesto de forma machacona en el discurso político, económico y mediático de un tiempo a esta parte. Qué alivio sería desterrarlos por un tiempo del vocabulario al uso cotidiano.

    Y qué bueno sería acabar con la odiosa distinción entre norte y sur, centro y periferia, PIGS y alumnos aventajados. Una peligrosa brecha que se ha formado en el corazón de Europa y cuyas consecuencias en los espíritus y las ilusiones son imprevisibles. Europa se construyó, entre otras razones, para huir de los demonios nacionales y fundirlos en un proyecto de alcance superior. No, desde luego, para volver a distinciones, discriminaciones del pasado más oscuro del continente. Este asunto es importante. Cuando termine la crisis del euro, ¿qué huella quedará en la mente de unos y otros europeos de este período de recelos, rencores y prejuicios? ¿será posible recuperar la confianza en un móvil y en un espíritu común, más allá de la creencia en Europa y en la UE como un mero instrumento utilitario?

    En 2013 se puede perfilar una salida definitiva a la crisis del euro y despejar el camino del futuro del proyecto europeo, que en los últimos años se construye casi como huida hacia adelante frente al abismo al que se asomó, pero que poco a poco irá asentando sus novedades institucionales. El tiempo dirá si la urgencia de las decisiones de los líderes europeos ha sido capaz de dar respuesta adecuada a la crisis y al futuro de la Unión.

    Será difícil y llevará tiempo, en todo caso, desterrar la sospecha que se ha implantado en la idea y realidad de Europa, como una fórmula retórica cuyo objetivo último reside pura y simplemente en reproducir esquemas de dominación de los fuertes sobre los débiles, como fue la peor tradición histórica de Europa, y de la que pretendieron huir aquellos que dieron los primeros pasos de la construcción europea, hace 60 años. Europa, para sobrevivir a los egoísmos nacionales debería continuar siendo un ideal, realizable, pero susceptible de despertar los mismos entusiasmos que se activaron cuando nació el proyecto europeo. Hagamos pues votos y buenos propósitos para ello. Debe ser un tiempo de renacimiento para una Europa 2.0.

  • Entrevista Gianni Pittella: “Ha llegado la hora de pasar la página de la austeridad”

    14 diciembre 2012

    El pasado 29 de noviembre, la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo aprobó la posición de la asamblea sobre la supervisión del sistema bancario europeo. Servirá de base para las negociaciones con los Estados miembros, ante la adopción de un texto sobre la unión bancaria por parte del Consejo de los ministros de Finanzas, en diciembre. Se trata de un informe que Gianni Pittela, primer vicepresidente del Parlamento, ha seguido muy de cerca. Entrevista realizada para Presseurop por Gian Paolo Accardo.

    Presseurop: ¿En qué punto nos encontramos en la unión y la supervisión bancarias?

    Gianni Pittella: Ante todo, Berlín no quiere que el Banco Central Europeo (BCE) pueda ejercer su control sobre los bancos menos importantes y en especial sobre los casi 1.600 Landesbanken, (bancos regionales) y cajas de ahorros alemanas. Pero hemos llegado a un acuerdo: el comité de supervisión del BCE tendrá competencias sobre los bancos nacionales y aquellos cuya quiebra supusiera un riesgo sistémico, así como sobre los que han solicitado una ayuda financiera debido a las dificultades que sufren. Las autoridades bancarias nacionales se ocuparán de la supervisión del resto de bancos. Pero el BCE tendrá la posibilidad, si así lo estima necesario, de examinar igualmente estos bancos, tratando caso por caso. El Parlamento también tendrá que encargarse de que no existan conflictos de interés entre la autoridad de control y los bancos controlados. Se trata de un asunto sensible, sobre todo debido a la extrema permeabilidad del sector bancario. A continuación, hemos establecido que el presidente y el vicepresidente del comité de supervisión deberán ser elegidos tras la aprobación del Parlamento Europeo, así como la del presidente del BCE, para garantizar el control democrático en este organismo. Pediremos además que el comité de supervisión esté en contacto permanente con la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento. En cuanto a la puesta en marcha, esperamos que el Consejo lo apruebe durante la cumbre de los días 13 y 14 de diciembre, para que la supervisión pueda comenzar progresivamente a comienzos de 2013.

    Una vez adoptado este comité de supervisión bancaria, ¿qué etapas quedan por superar para llegar a una verdadera unión bancaria?

    Aún quedan algunos pasos que dar, sobre todo en materia de armonización de la normativa sobre depósitos bancarios. Pero el paso más importante, sin duda es el de la supervisión. Diría que se trata de una revolución: pasamos de contar con 27 supervisores nacionales, algo totalmente contradictorio en una Europa en la que encontramos bancos supranacionales, un verdadero obstáculo, a tener un solo supervisor. No podríamos impedir que se produjeran nuevas crisis bancarias si se mantuviera el sistema actual.

    La aplicación de la supervisión bancaria única también presenta la ventaja de que activa un círculo virtuoso: si se crea la unión bancaria, se puede crear la unión económica y fiscal. Y de ahí, la unión política, ya que no tiene sentido compartir a nivel europeo únicamente el aspecto económico y financiero y no el aspecto político.  

    ¿Cree usted en la unión política?

    ¡Sí! Aunque existan resistencias que debemos intentar vencer. Espero que a partir de 2014, fecha de las próximas elecciones europeas, podamos aplicar una nueva Convención Europea, que dote a la Unión de nuevas normas en el ámbito político y que establezca el marco de la futura unión política.

    ¿Cree que el Parlamento tiene una alguna función en la vida económica de la Unión y en la búsqueda de soluciones a la crisis económica?

    Con el Tratado de Lisboa, el Parlamento se convirtió en un órgano en la toma de decisiones conjuntas. Creo que en cuestión de unos años, se convertirá en una auténtica cámara legislativa. A largo plazo, la cámara legislativa por excelencia de la Unión Europea deberá ser el Parlamento. Actualmente, queremos que se escuche nuestra opinión sobre la forma de gestionar la crisis. Luchamos para hacer entender a los defensores de la austeridad que todos los análisis confirman que los efectos de una política basada únicamente en la austeridad son devastadores: la deuda pública no se reduce, se instala la recesión, el desempleo aumenta, la demanda interna desciende, Europa pierde competitividad internacional y las previsiones sobre la vuelta al crecimiento dicen que habrá que esperar a 2014.

    ¿Tienen propuestas alternativas?

    Hay que pasar la página de la austeridad. Ha llegado la hora de las inversiones. Abogamos por un plan europeo para el crecimiento, la cohesión social y el desarrollo sostenible. Un plan basado en la financiación de las redes de infraestructuras tanto materiales como no materiales. Entre las materiales se encuentran las redes ferroviarias, las redes energéticas, las redes telemáticas y las energías renovables. Entre las no materiales están la educación, la formación, la investigación y la movilidad de los jóvenes. Se trata de un plan cuyo valor es de varios cientos de miles de millones que debe activarse lo más rápido posible.

    ¿Y cree que podrán encontrar esos miles de millones, ahora que los Estados miembros se enfrentan a recortes presupuestarios en algunos casos masivos porque ya no tienen dinero?

    Debemos aplicar los bonos del tesoro europeo, los famosos eurobonos, para obtener alrededor de 3 billones de euros. No soy yo quien ha inventado esta cifra: son los economistas dirigidos por [el expresidente de la Comisión Europea] Romano Prodi y por [el economista italiano] Alberto Quadro Curzio. 2,3 billones se destinarían a la mutualización de la deuda europea, y por lo tanto, a la reducción de la misma; los 700.000 millones restantes se utilizarían para financiar el plan de inversiones. Si les decimos a Merkel y a los ciudadanos alemanes “Miren, el lanzamiento de estos eurobonos no les costará un céntimo, porque la garantía de estos eurobonos la proporcionarán las reservas de oro de los Estados miembros y su patrimonio público”.

    ¿Los Estados pueden garantizar al mismo tiempo su propia deuda y una posible deuda pública europea?

    Sus reservas de oro y su patrimonio son más que suficientes. Se podría decidir que los Estados destinen a la garantía de los eurobonos la parte del PIB que supere el 60% [la parte de endeudamiento público permitida por los criterios de convergencia del euro]. Técnicamente, es viable. Hay que tomar nota de que es la solución correcta. Después, si para mantener los eurobonos Merkel exige que se avance en la unión presupuestaria, es decir, que los Estados miembros de la eurozona respeten los criterios previstos por el pacto presupuestario y que exista [por parte de la UE] un control más severo sobre sus políticas de balance, estoy de acuerdo. Siempre que se avance igualmente con la unión política.

    Ha mencionado la hipótesis de que el Parlamento se convierta en la cámara legislativa de la UE. Actualmente, esta función la desempeña el Consejo. ¿Cómo contempla entonces las relaciones entre las dos instituciones en este supuesto?

    Imagino un poder legislativo bicameral, en el que el Consejo sería la segunda cámara, una especie de Senado, donde las dos cámaras tengan los mismos poderes. El presidente del Consejo sería similar a un presidente del Senado. A menos que queramos imaginar la transformación del Consejo en órgano ejecutivo, pero esto plantearía la pregunta de cuál sería la función de la Comisión.

    En el futuro, ¿se imagina una UE federal, una unión de dos, incluso tres velocidades, o una unión más intergubernamental?

    Mi deseo es que se llegue a una unión federal. Con la intergubernamental no se han producido resultados brillantes. Porque la lógica intergubernamental exige que toda negociación se dirija por los intereses nacionales. Y está claro que estos intereses divergen entre sí.

    Una de las reformas que se trata a menudo en los artículos que hemos publicado es la de la elección del presidente de la Comisión y de los comisarios europeos por sufragio universal. ¿Qué opina de ello?

    Estoy a favor de la elección directa del presidente de la Comisión. Podría incluso tener lugar desde 2014, sin trastornar las normas que rigen actualmente las elecciones europeas: si los partidos que pertenecen a un grupo político en el Parlamento Europeo indican durante la campaña cuál es su candidato a la presidencia de la Comisión, los electores también le votarán. Si el Partido Socialista Europeo señala al actual presidente del Parlamento, Martin Schulz, que es al que personalmente apoyo, pues tiene la envergadura necesaria para el puesto, todos los partidos afiliados señalarán a Schulz como candidato.

    ¿Qué opina de la hipótesis de las listas electorales transnacionales, con candidatos que se presentarían en otros países distintos a los suyos?

    Estoy a favor de ello. También apoyo la elección de los comisarios europeos entre los eurodiputados, ya que eso permitiría acabar con su nombramiento a través de los Gobiernos y resolver el déficit democrático, uno de los males que sufre hoy Europa.  

  • Instituciones La saga/fuga de la UE hacia la plena unión política

    04 diciembre 2012

    Un buen indicador del descrédito y fracaso al que han llegado las instituciones de la Unión Europea (UE) es que, cinco días después de anunciar su proyecto más importante, necesario y coherente de los últimos años, apenas ha tenido impacto alguno en los medios de comunicación, ni europeos ni mundiales. Se trata del Plan Director que dice trazar el camino hacia una Unión Económica y Monetaria (UEM) profunda y auténtica, presentado el pasado jueves 28 en Bruselas y que se debatirá en el Consejo Europeo de los días trece y catorce de diciembre.

    Sin embargo, esta comunicación es la contribución más ambiciosa que ha realizado a la unión el ejecutivo de los hoy 27 países desde que hace dos décadas formuló el proyecto de la UEM, culminada el año 1999 con el lanzamiento del euro, tras casi una década de debate. También es la más coherente con la teoría económica sobre las áreas monetarias óptimas, así como con las propias teorías de la integración económica,  pues la Comisión dice aspirar por fin a lo que los gobiernos de los países miembros han negado siempre: la suficiente unión política para poner en marcha, a través de un presupuesto específico de los países del euro, una efectiva redistribución de rentas desde los países más beneficiados por la integración económica y monetaria hacia los países perjudicados por ellas o por los golpes asimétricos del ciclo económico internacional.

    En efecto, la mayoría de los teóricos de la integración económica daban por descontado que al final debería producirse la unión política. Por su parte, los de las áreas monetarias óptimas consideraron necesario desde los orígenes de las comunidades europeas el compensar los fallos de la movilidad del trabajo o de los capitales con políticas de redistribución de rentas. Pero desde el principio todas las políticas se centraron en asegurar más formal que efectivamente las libertades de circulación de  mercancías y servicios  capitales y personas, con olvido de las transferencias compensatorias de las asimetrías de la unión. La agenda del 2007 incluso limitó al 1% de la renta de los países europeos dichas transferencias en los presupuestos anuales vigentes hasta finales del 2013.

    Así, cuando la crisis económica internacional iniciada el 2008 dejó al descubierto todos esos fallos de diseño y de implantación del euro,  cuando por ello empezaron a fragmentarse los mercados financieros y económicos y la crisis bancaria devino en una crisis de deuda ante la gran ineficacia e incompetencia de las instituciones europeas, los gobiernos de los países más poderosos aplicaron políticas contrarias a los consejos de tales teorías. Mientras el euroescepticismo anglosajón y los líderes de la triple A (Alemania, Holanda y Finlandia) manipulaban a sus respectivas opiniones públicas con políticas neo-nacionalistas basadas en el supuesto riesgo de una unión de transferencias, se dedicaron a frenar soluciones efectivas a la crisis y a apoderarse de las ganancias extraordinarias derivadas de su nuevo señoreaje sobre los precios de la deuda, expresados en la carestía de las primas para los países periféricos hasta casi expulsarles del mercado  en tanto ellos emitían o renegociaban sus deudas a precios negativos, incluida Francia.

    Para leer el artículo completo Ibercampus.

  • Reino Unido: el peligro del aislacionismo independentista

    14 noviembre 2012

    La tentación de abandonar el maltrecho buque a la deriva de la Unión Europea crece por momentos en la Cámara de los Comunes, acompañado del silencio de la oposición y del sector empresarial, que temen la represalia social. Si Bruselas y Berlín ya despiertan desafecto en medio continente, ¿qué se puede esperar de Londres?

    Corren malos tiempos para los defensores de la europeidad británica. Lo confirmó la oratoria atroz del vice-primer ministro, el liberal-demócrata Nick Clegg, que el día 1 de noviembre abrió así su discurso ante la fobia euroescéptica desatada por el ala tradicional del Partido Conservador.

    Queremos estar dentro, queremos estar fuera. Queremos repatriar soberanía, usar nuestro derecho a veto, conservar nuestra pinta de cerveza, proteger la libra esterlina, aprovechar nuestro mayor mercado de exportaciones. Queremos ser críticos con Alemania, evitar la suerte de Grecia, compartir el orgullo de haber traído la paz a Europa y reírnos, cínicos, cuando un acrónimo gana el premio Nobel.

    La atmósfera en la isla se ha ido enrareciendo, sin pausa. ¿Podría hoy Banco Santander haber sellado las negociaciones para reavivar los restos chamuscados de las cajas de crédito inglesas? ¿Se le permitiría a Ferrovial remozar los aeropuertos del país?

    El riesgo que contrae dejarse llevar por el aislacionismo británico para la coalición en Downing Street es que no se trata de un movimiento crítico, sino de un espasmo. Los mismos diputados que arrastran al primer ministro, David Cameron, hacia la puerta de salida de la Unión Europea, jalean el reciente informe que Michael Heseltine ha confeccionado sobre políticas industriales.

    No habrá ninguna proclama a favor de la afiliación europea, sin embargo. Los pronósticos de la patronal CBI apuntan a un PIB del 0% en 2012. Desafortunadamente, un cero es en estos días suficiente para que los británicos se sientan más alejados que nunca de sus deprimidos, recesivos vecinos en el continente –y para que demanden de sus representantes y corporaciones que se protejan de una Unión Europea cuyo embrión monetario ha resultado ser un alienígena mortal.

    “A todos los efectos y por todos los medios, el Reino Unido ya ha abandonado la Unión Europea,” ha escrito el director de economía internacional del Daily Telegraph, Ambrose Evans-Pritchard. “Esto es revolucionario. Estamos abandonando la participación en 130 directivas de golpe […] Los euroescépticos avisamos desde el exterior que la unión monetaria europea era imposible de la forma en que se había diseñado”.

    Tan europeos como el que más

    Quién habría imaginado que en Bruselas y Estrasburgo se añorarían los discursos del Laborismo, ahora destronado, cuando Tony Blair y Gordon Brown hablaban de una “crisis en la que todos los europeos estamos juntos”. Llevaban razón. Según HSBC, el 31% de los hogares británicos poseen unos ahorros medios de capital inferiores a 250 libras esterlinas.

    Ni tan siquiera la City es tan diferente como se les antoja a las élites inglesas. Lloyds TSB y RBS pagaban esta semana los precios más bajos desde enero de 2011 a cambio de financiarse en los mercados, a diferencia de la mayoría de sus competidores en el continente. Pero son meros destellos del espejismo de que la crisis del crédito se trata de una turbulencia convenientemente localizada sobre la región del euro. Los inversores en banca deberían azuzar sus sospechas sobre las entidades fuera de la zona euro, también.

    "Creemos que el mercado está aún por incorporar plenamente las implicaciones del reciente cambio en el enfoque regulatorio del Reino Unido", sugiere el departamento de European Equity. De hecho, una de esas revisiones podría haber hecho al sector bancario británico más inescrutable, en lugar de más abierto a la vigilancia de los inversores.

  • Economía El señoreaje de la prima de riesgo

    15 octubre 2012

    Sí, las primas de riesgo también tienen señores. En el juego interestatal de Europa todavía se organizan por estados. Los señoritos son Alemania y sus aliados Holanda y Finlandia, a veces Austria y alguno más. Lo que propone este artículo es una solución efectiva a la desconfianza en el euro. No les gustará, aun cuando a medio y largo plazo nos beneficiaría a todos… y a ellos también. Se trata de que frenen la manipulación de sus opiniones públicas y dejen de apoderarse de las ganancias extraordinarias que obtienen con su nuevo señoreaje sobre los precios de la deuda. Si las compartieran con los perjudicados, sería un paso fundamental para no agravar los problemas de estos y ahuyentar las dudas sobre el futuro de toda la Unión Europea, que volvería a ser un firme proyecto de paz y prosperidad desde la libertad.

    Lo del señoreaje es un impuesto del que sólo hablan pocos entendidos, apenas cuando les interesa, aunque lo pagamos todos desde que existe dinero, y más desde que éste se convirtió en papel. Algo todavía más opaco que la inflación, utilizada por el mismo para expandirse. Es cobrado cada segundo de cada día en la diferencia entre el coste físico de emitir billetes en papel impreso (mínimo) y los beneficios que generan a los emisores sus intereses (máximos con alta inflación o para combatirla). Lo compartían los señores (y luego los estados) con aquellos a quienes concedían el privilegio de la emisión (hoy todos los bancos centrales). Este impuesto invisible lo trasladan los bancos emisores a los bancos privados cuando les prestan el dinero que crean en sus imprentas, y desde ellos se transmite a empresas y consumidores. Pese a la baja inflación actual, los mínimos tipos de interés y algún ahorro por su gestión centralizada por el BCE, lo estimo en un mínimo del 0,35% del PIB de la Eurozona, tras consultar numerosos estudios al respecto, si bien llegó a ser en algunos países más del 5% antes de la unión monetaria.

    Mientras que ese señoreaje se ha reducido básicamente por esas causas, en los dos últimos años ha surgido un señoreaje de nuevo cuño. Es fruto del fracaso, con la actual crisis, de las políticas del euro; es decir, de las instituciones y de las reglas que gobernaban su existencia, así como de la escasa eficacia de las creadas los últimos dos años y medio contra la desconfianza sobre su futuro. Su causa más próxima y cuantificable es la actual fragmentación y consiguiente renacionalización de los mercados financieros mayoristas, sobre todo el interbancario y los de deuda o títulos públicos y privados. Las consecuencias están siendo muy destructivas para la Eurozona, en especial para los países periféricos, como España. En cambio, hay otros países que de ello sacan ventajas a muy corto plazo, por la vía de la reducción de los tipos de interés de su deuda, debido especialmente a que hacia ellos vuelan los capitales que abandonan a los periféricos. Esa es parte del drama iniciado por Grecia, Portugal e Irlanda y seguido por otros pequeños y grandes como España e Italia.

    El beneficiario más próximo y grande es Alemania, que por el nivel de su deuda pública (en torno al 82% del PIB, mayor que la española hasta el presente año) parece haberse ahorrado por esta vía unos 70.000 millones de euros en tipos de interés, según algunas estimaciones germanas. La siguen otros países menores que todavía mantienen la calificación triple A de las agencias de rating. Son básicamente, en la Eurozona, Holanda y Finlandia, aunque ha llegado a beneficiarse hasta Francia. Esa misma valoración de su riesgo soberano (marcado por los bonos a 10 años) aun la ostentaba hasta el 2010 España, ahora bajo la amenaza de llegar al nivel de basura, como ya sucedió al principio de la actual crisis de deuda europea con los bonos patrióticos de Cataluña y luego de otras autonomías. Fuera de la Eurozona tienen el mismo tipo de beneficio el Reino Unido y los EEUU, cuyas deudas públicas y externas totales eran al principio de las crisis mayores que las españolas, motivo por el que la prima de riesgo británica estuvo unos meses por encima de la española.

    El principal obstáculo de ese retorno a una política de poder, que en algunos rasgos recuerda a la practicada antes de iniciarse en el siglo XVII la cooperación multilateral, es que los países afectados son condenados a no recuperarse, pese a los ajustes sin fin que ya preveíamos desde principios del año 2010, bajo títulos que ahora asume el entonces ministro de trabajo en declaraciones y artículos. El FMI confirma en sus informes del 7 de octubre que es matemáticamente imposible reducir la deuda si el PIB nominal (crecimiento real más inflación) se sitúa por debajo del coste financiero anual de esa deuda pública o total, como indicaba en este blog el pasado mes al exponer la evolución en España del déficit público y luego también del déficit exterior. Su pronóstico es que la economía española se contraiga un 1,5% en 2012 y otro 1,3% en 2013, por lo que entre ambos años sumará una pérdida media de rentas cercana al 3%, como en la recesión inicial del 2009. A este paso, pronto acumularemos en esta crisis un retroceso del PIB del 10%. Los cirujanos de hierro de Grecia llevan casi un 25%. De ahí que resulte algo esperanzadora la nueva tendencia blanda de los llamados rescates, hasta ahora convertidos en realidad en secuestros.

    Al margen de las sinrazones matemáticas a las que llevan algunas de las políticas de sometimiento de los países pecadores, un segundo frente de razones en favor de erradicar este nuevo señoreaje es de carácter teórico-económico. Si la Eurozona quiere alguna vez ser la zona monetaria óptima que nunca ha sido desde su diseño, debe cumplir los tres principales requisitos que le exigían los economistas que concibieron tal modelo: movilidad del trabajo, movilidad del capital y/o redistribución de las rentas para compensar las eventuales carencias de las dos primeras condiciones. De las tres, es sabido que la única que ha funcionado es la libre circulación de capitales (ahora amenazada en la práctica por la citada renacionalización de los mercados financieros), mientras en la práctica la del trabajo seguía sometida a las barreras culturales y del idioma, las normativas y otras de tipo institucional e incluso hasta geográfico y climatológico. La unión fiscal seguirá brillando por su ausencia por mucha declaración, propósito o tratado, mientras los Presupuestos europeos tengan limitados sus gastos y consiguientes ingresos al 1% del PIB. ¿Que solidaridad le queda a la Eurozona cuando esos 70.000 millones de beneficio derivado del nuevo señoreaje de las primas de riesgo casi multiplica por 10 sus transferencias netas anuales al Presupuesto comunitario?

  • Opinión La democracia, ¿reducida a la mínima expresión?

    17 septiembre 2012

    Ante la parálisis de los responsables nacionales, han tomado el relevo en la dirección de los asuntos europeos otras estructuras: el Banco Central Europeo, el Tribunal Constitucional alemán, el Tribunal de Justicia Europeo. En opinión de un politólogo francés, se trata de una distorsión de la democracia cuya reparación es urgente. ¿Existe un modo mejor de expresar la paradoja actual de la democracia europea que señalar que en estos días su destino ha estado supeditado a las decisiones del consejo del Banco Central Europeo (BCE) y del Tribunal de Constitucional de Alemania? En el momento en el que los dirigentes europeos, convencidos ya de su impotencia e incluso de su ilegitimidad, para ganar la ‘batalla de la credibilidad’ de los Estados frente a los mercados se dejan arrebatar sus márgenes de maniobra en beneficio de órganos ‘independientes’ y de procedimientos de sanción automáticos (el famoso tratado de estabilidad), los jueces (nacionales y europeos) y los gobernadores de los bancos centrales asumen las principales funciones en la dirección diaria de los asuntos europeos. Más aún, mediante una forma de inversión simbólica, ahora son los ‘independientes’ los que ocupan el terreno del debate sobre el futuro de la Unión política, extendiendo su campo de intervención mucho más allá de la única legitimidad funcional que poseen por su mandato inicial. De este modo, de la defensa de la ‘estabilidad de los precios’, los dirigentes del BCE han pasado rápidamente a la reivindicación de ‘reformas estructurales’ (mercado laboral, moderación salarial, etc…) para participar más recientemente en el núcleo de las discusiones sobre la arquitectura de la futura unión política…

    Cuando no se trata de implicarse directamente en la escritura de los futuros tratados, como sucede actualmente con la misión encomendada al grupo llamado de los ‘4 sabios’ (los presidentes respectivamente del Consejo Europeo, la Comisión, el Eurogrupo y... el BCE). El colmo de la ironía es que estos ‘independientes’ ya no dudan en interpelar a los Estados sobre sus obligaciones democráticas: ¿acaso no mencionaron en varias ocasiones, tanto el presidente del Bundesbank Jens Weidmann como el del BCE Mario Draghi, la necesidad de mantener un espacio para la ‘responsabilidad democrática’ en los nuevos dispositivos institucionales; acaso no se ha erigido el Tribunal Constitucional de Alemania en varias ocasiones como la última muralla para la defensa del Parlamento nacional? etc…

    En resumen, todo viene a destacar, a pesar de dos decenios de refuerzo voluntarista de los poderes del Parlamento Europeo, la gran precariedad de la legitimidad democrática en la Unión y el sólido asentamiento de las instituciones de la apolítica, los tribunales, los bancos centrales, las agencias o autoridades, etc... De este modo, no deja de extenderse la cadena de delegación que va de los poderes elegidos democráticamente a las instituciones ‘independientes’. Por ello resulta difícil creer la afirmación de un José Manuel Barroso que, aún en el mes de junio con ocasión de la cumbre del G20, estimaba que ‘Europa no tenía que recibir ninguna de lección sobre democracia’ de los países emergentes. Al que pretenda ‘reorientar el curso de la construcción europea’ más le valdría partir de la constatación, más realista, de una democracia europea que no deja de menguar. A partir de ahí, la mera introducción de la elección directa del presidente de la Comisión, que es la consigna de la diplomacia alemana, no bastará para dar un nuevo impulso democrático al conjunto político europeo. Podría incluso resultar una nueva quimera europea si va acompañada, como lo desean fervorosamente los conservadores alemanes, de la concesión de nuevos poderes al Banco Central y al Tribunal de Justicia.

    La refundición de la Unión política tendrá que centrarse principalmente en inventar nuevas formas de vínculos democráticos con estas instituciones ‘independientes’. Ya no es momento de recortar su esfera de competencia, sino más bien de replantearse los dos pilares sobre los que hasta ahora se ha asentado su autoridad: por una parte, una cierta idea de su independencia concebida como un distanciamiento de los intereses en cuestión y, por otra, una cierta pretensión de objetividad científica de sus diagnósticos y veredictos. Con respecto al primer punto, la introducción de una forma de representación de los agentes sociales y las minorías políticas permitiría garantizar una auténtica ‘independencia’ al evitar que estos nuevos espacios de la política europea sean acaparados por un grupo, un bando o una ideología. Este pluralismo es la única forma de abrir las controversias indisociablemente técnicas y políticas que ampliarán el perímetro del debate más allá del círculo único de los economistas o los juristas: y ahí se encuentra el segundo punto. Al seguir controlando la designación de los miembros de estas instituciones, los Gobiernos aún cuentan con los medios de abrir esas cajas negras; únicamente si se cumple esta condición, las instituciones democráticas europeas, con el Parlamento Europeo a la cabeza, no se convertirán en simples ilusiones ópticas.  

  • Opinión Crisis y cultura: una lección del pasado que no queremos aprender

    31 agosto 2012

    Cuando en la década de los años treinta, unos años después del estallido de la peor crisis económica de la historia de EEUU, Roosevelt llegó a la presidencia con su célebre New Deal para restaurar la economía estadounidense, hizo un uso sin precedentes de dólares de tasas federales para promover el arte y la cultura. Esta decisión se basó en una premisa muy sencilla: si la Depresión se prolongaba mucho tiempo, toda una generación de artistas se perdería, y eso supondría un terrible batacazo para la cultura estadounidense. De ahí que New Deal arrojase unas cifras descomunales: 168 orquestas sinfónicas, 35 corales y 30 conjuntos de cámara. Treinta millones de personas acudieron a los espectáculos organizados por el teatro federal en más de 22 estados de la Unión. Se produjeron 1200 publicaciones, sin considerar los centenares de miles de pinturas, murales, esculturas y fotografías. En práctica, la mayor parte del flujo artístico y literario fue fomentado por el patrocinio del New Deal. A pesar de que el objetivo fundamental de ese patrocinio era dar empleo a los artistas que se encontraban sin trabajo, y no el cumplimiento de ningún proyecto en concreto, algunos resultados fueron verdaderamente extraordinarios. Cabe destacar entre toda la producción artística del periodo la extraordinaria serie recopilatoria American Guides, un enorme proyecto que abarcaba una descripción global de la historia y de la cultura de cada estado de la Unión. Se realizaba así un mapa completo de la cultura de cada estado como nunca se había realizado hasta la fecha. Las ventajas no se limitaban solo al ámbito artístico: este gran esfuerzo por parte del Gobierno federal dio empleo a 3,5 millones de personas sin trabajo, procurándoles no solamente un sustento económico inmediato (en una época en la que la gente empezaba realmente a pasar hambre), sino también la posibilidad de mantenerse en activo profesionalmente y de conservar la confianza en sí mismos. Esto sucedía hace casi un siglo, y ahora parece que Europa no quiera seguir el encomiable ejemplo de entonces. La Europa de hoy parece optar por el olvido de su excepcional patrimonio cultural, sobre todo en los países del sur, sede de las antiguas civilizaciones que constituyen la cuna de la cultura y del pensamiento occidental.

    A pesar de que los recortes y la políticas de austeridad nos impongan hoy en día decisiones difíciles, y de que, en un primer momento, pueda parecer más importante invertir en otros sectores, la crisis no puede considerarse una excusa para suponer trivial la preservación de monumentos nacionales o la financiación de eventos culturales, orquestas, formaciones corales y un largo etcétera. Sobre todo si consideramos que el patrimonio cultural europeo, único en el mundo desde una perspectiva occidental, constituye una fuente de ingresos considerable para aquellos países, como Italia, España, Grecia, que reúnen una gran cantidad de lugares de gran interés histórico, muchos de ellos declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Pensar en ahorrar dinero sobre el mantenimiento de dichos monumentos, aunque podría aportar un alivio inicial a las arcas de los estados, podría significar un gran daño a largo plazo, perjudicando notablemente el turismo cultural, a parte de las implicaciones éticas que también supondría. Como nos enseña la experiencia estadounidense, las épocas de gran crisis implican grandes movimientos sociales y un gran fermento cultural. El arte y la cultura pueden ofrecer una perspectiva insólita de la complejidad del momento que estamos viviendo, una visión del mundo que trascienda de lo puramente económico, además de constituir una necesaria documentación exhaustiva. El arte encontrará formas de expresarse a pesar de las políticas de austeridad, y quizás esta situación podrá servirle de estímulo para representar la desesperación y el sentimiento de desamparo que caracteriza el presente, como ha podido verse por ejemplo en la pasada edición de la bienal de Atenas, o como podremos ver en la próxima bienal de arquitectura de Venecia, en la que se están recuperando “brillantes ejemplos de proyectos modestos”. Sin embargo, en este momento está en manos de Europa y de cada uno de los Estados decidir si, una vez que haya pasado la tormenta, queremos dejar un panorama cultural rico y fértil, o en vez, queremos correr el riesgo de cortar las alas a una entera generación de artistas y dañar irreparablemente nuestro inestimable patrimonio artístico.

     

    Clotilde Cattaneo (1986) es licenciada en Lenguas Modernas por la Universidad de Pavía con un master de Lenguas y Comunicación por la Universidad de Milán. Ha realizado prácticas en Presseurop durante el verano de 2012.

  • Entrevista (2/2) Martin Schulz: “Los dirigentes europeos actúan con dos años de retraso”

    10 agosto 2012

    Martin Schulz cree que el euro aún puede salvarse. Pero para ello es necesario que los jefes de Estado y de Gobierno europeos traten de dejar atrás los juegos políticos inherentes a su función y que den una oportunidad al Parlamento. En la entrevista que concedió a Presseurop (lea la primera parte aquí), el presidente del Parlamento Europeo habla de la imagen del presidente del Parlamento que desea construir: un contrapoder que represente al pueblo ante el Consejo Europeo y la Comisión. Señor Schulz, la crisis del euro está viviendo su tercer verano. ¿Puede aún salvarse la moneda única?

    Sí, yo creo que el euro aún puede salvarse. Dependerá un poco de la voluntad de cada uno de aplicar por fin un modo de gestión sostenible en la eurozona. En la última cumbre [el Consejo Europeo de los días 28 y 29 de junio], llegamos a un acuerdo durante una reunión celebrada por la noche y al día siguiente, dos Gobiernos declararon: “Pero eso no es lo que queríamos decir”. Estos incidentes son desastrosos. Formamos una zona económica fuerte, con una moneda fuerte y 17 Gobiernos. Esto no puede continuar así. La crisis del euro ha generado 25 cumbres y “decisiones históricas”, que sólo tienen de histórico su denominación. Esta crisis despierta la ira de los ciudadanos, descontentos al ver que los Gobiernos de Europa se obstinan en mantener el statu quo actual. ¿Qué les diría a los ciudadanos europeos para que no dejen de creer en Europa?

    Intento dirigirme a las ciudadanas y los ciudadanos europeos sobre todo con mensajes positivos. Les digo que si queremos, si actuamos juntos, podemos ser muy fuertes. Pero si no actuamos juntos, si nos dividimos en unidades independientes, de las que Alemania sería el país más grande y Malta el más pequeño, nos convertiremos en el juguete de los intereses del resto de las regiones del planeta.

    Se habla a menudo de los países “ascendentes” como Brasil, Sudáfrica, India, China... Espero que en el caso de Europa no se hable en breve de naciones “descendentes”. Para evitarlo, necesitamos una Europa fuerte y unida.

    El problema no son las instituciones, sino la reticencia a unirse de los jefes de Gobierno de la eurozona y también del conjunto de los 27 Estados miembros. Esta reticencia contribuye a profundizar el abismo ideológico que existe en el Consejo entre, por una parte, una visión representada por Alemania, aunque también por Países Bajos, Finlandia y otros países que dicen “No vamos a pagar por ellos”, y, por otra parte, la idea de que sólo la puesta en común de la deuda puede aportar una solución a nuestros problemas, representada por los países que exageran en el sentido inverso... Pero si no logramos tender un puente entre estas dos posturas y no llegamos a un compromiso sólido, viviremos tiempos difíciles. Esto es lo que me gustaría decirles a los electores y a las electoras.

    Usted quiere que el Parlamento Europeo sea una institución capaz de hacer frente al Consejo de los jefes de Estado y de Gobierno. Si dependiera del Parlamento ¿qué se haría en Europa?

    Actuamos con mayorías claras. Le voy a dar tres ejemplos. Hace dos años, el Parlamento solicitó y presentó un pacto de inversión que correspondía al 1% del PIB de la eurozona. La propuesta fue rechazada [por el Consejo]. El año pasado, votó sobre el impuesto de transacciones financieras con 570 votos, una mayoría que jamás había visto, ni siquiera con todos los grupos juntos. Y ocurrió lo mismo, se rechazó. Por último, hace dos años, el Parlamento solicitó con una mayoría aplastante una unión bancaria. De nuevo, su propuesta se rechazó.

    Y hoy, 24 meses después, el Consejo Europeo reacciona y decide implantar una unión bancaria, un impuesto sobre las transacciones financieras y un pacto de crecimiento del 1% y encima quiere que le aplaudamos. Son ideas que el Parlamento propuso hace tiempo y que los jefes de Estado y de Gobierno rechazaron con arrogancia. Y así hemos perdido dos años. En resumen: el Parlamento Europeo actúa y los jefes de Gobierno, por desgracia, no.

    Nadie presta atención a lo que supone cada cinco años el récord de abstención en las elecciones europeas. ¿Qué se puede hacer para que esta cita deje de ser una ocasión en la que los electores se revelen contra los Gobiernos nacionales?

    Creo que es la primera vez que, durante las elecciones europeas, ciertos candidatos representan su línea política en toda Europa. Por lo tanto, hay un candidato para los socialistas, uno para los conservadores, uno para los liberal-demócratas, los Verdes, etc., que anhela la presidencia de la Comisión.

    Todo esto genera campañas electorales que obstaculizan los programas y perjudican a las personas. Y al final, ya no es una cuestión de los Gobiernos nacionales, sino de saber si es la izquierda o la derecha la que gobernará Europa.

  • Entrevista (1/2) Martin Schulz : “El Parlamento Europeo es donde reside la democracia en Europa”

    31 julio 2012

    Martin Schulz no tiene pelos en la lengua. En la entrevista que concedió a Presseurop con motivo de un viaje oficial a París, el presidente del Parlamento Europeo recordó que su institución aún tiene que luchar para existir en el paisaje comunitario: contra los mercados, que quieren imponer su ritmo a la democracia; contra la falta de visibilidad del trabajo de los eurodiputados; pero también contra los dirigentes europeos que aún tienen una idea bastante mediocre del funcionamiento democrático de la UE.

    Preside el Parlamento Europeo desde hace seis meses y lo hará hasta 2014. ¿Cuál es la línea directriz de su mandato? El Parlamento Europeo es donde reside la democracia en Europa. Es necesario defender la democracia europea, no debemos someternos y dejar que las necesidades de los mercados rijan la democracia. Necesitamos que la democracia sea la que controle los mercados. No es algo que pase únicamente por el ámbito nacional. Necesitamos un parlamentarismo transnacional que otorgue una legitimidad a las instituciones ejecutivas transnacionales. Ese es el deber del Parlamento Europeo. Es algo que nunca han acogido de buen grado los ejecutivos. Pero en la historia, un Parlamento jamás ha recibido sus derechos como si se tratara del regalo de los poderosos. Siempre se ha luchado por los derechos parlamentarios. Es mi principal deber.

    ¿Dispone el Parlamento de todos los medios para cumplir esta misión? El Parlamento cuenta con los medios para ello. Es lo bastante fuerte como para utilizar sus dispositivos legislativos. Un ejemplo: el Consejo de ministros de Interior decidió unilateralmente excluir al Parlamento en parte de la gestión del espacio Schengen. El Parlamento suspendió cinco expedientes importantes y ya no negocia mientras que el Consejo no haya dejado a un lado esa idea errónea. Ya he recibido dos señales de que el Consejo volverá a la mesa de negociaciones.

    Los presidentes del Consejo Europeo, de la Comisión Europea y del Banco Central Europeo trabajaron recientemente juntos para presentar el informe “Hacia una auténtica unión económica y monetaria”. El presidente del Parlamento Europeo no participó en él. ¿Le hubiera gustado que se lo propusieran o eso forma parte del funcionamiento habitual de las cosas? Eso demuestra cómo piensan algunos representantes de la Unión Europea. No vivimos en la época del Congreso de Viena, en el que las potencias europeas se reunían a puertas cerradas para comunicar posteriormente a los sorprendidos interesados sobre qué cosas habían decidido actuar. Somos una democracia multinacional. Que se excluya al Parlamento Europeo y en este caso, al presidente del Parlamento Europeo, demuestra el nivel de pensamiento democrático de estas personas. Me sorprendió que sólo José Manuel Barroso [el presidente de la Comisión Europea] planteara sus objeciones. No espero que lo haga Herman Van Rompuy [el presidente del Consejo Europeo], porque representa a esas personas que no quieren ver al Parlamento. No todo el mundo, pero la mayoría. De Draghi [el presidente del BCE], no espero nada y hasta el día de hoy, Jean-Claude Juncker [el presidente del Eurogrupo] no se ha expresado al respecto. Pero de momento hemos conseguido un logro: el Parlamento ahora está integrado en el proceso y se le consultará como a los Gobiernos nacionales sobre el proyecto presentado por Van Rompuy y luego ya veremos qué ocurre.

    Una Europa federal implica un Parlamento más poderoso. Esa parece ser la visión actual. El Parlamento Europeo es muy poderoso. Creo que somos uno de los legisladores más importantes de Europa. El acuerdo Acta, por ejemplo, fue rechazado por el Parlamento Europeo. Swift, esa transferencia de datos bancarios hacia Estados Unidos, fue rechazada por el Parlamento Europeo [y luego aprobada tras una serie de renegociaciones]. Acuérdese de la directiva sobre los servicios, la llamada directiva Bolkenstein: también fue rechazada por el Parlamento Europeo. Incluso la reducción de los gastos de comunicación en la telefonía móvil, el roaming, es una decisión del Parlamento Europeo. Tenemos un problema. Somos un legislador poderoso, pero con una percepción débil. La función del presidente del Parlamento Europeo es luchar contra eso.

    ¿Cómo explica esta situación? Los Gobiernos nacionales, que son otro brazo del sistema legislativo en Europa, tienen la ventaja de disponer de un público nacional. De este modo pueden transformar cada uno de nuestros éxitos en un éxito nacional. Y a menudo, el Parlamento desaparece tras esta noción. Por otro lado, no tenemos un Gobierno en Europa. En este momento, la Comisión es el Gobierno europeo, con una mayoría gubernamental tras el presidente de la Comisión y con una oposición que lucha contra ello. Tenemos el sistema que los electores conocen en el ámbito municipal, regional y nacional, pero no a nivel europeo. Espero que con las próximas elecciones europeas, tras las que el presidente de la Comisión será elegido por el Parlamento Europeo, se cree una estructura así: una mayoría del presidente de la Comisión que lo elige, lo aprueba y lo apoya contra una minoría que se opone. Espero que esto facilite la visibilidad del Parlamento ante el público.

    Un Parlamento obtiene su legitimidad del voto. El Parlamento Europeo podría incrementar la suya mediante una elección realmente europea. Como presidente del Parlamento, ¿puede actuar para que las elecciones europeas se lleven a cabo con listas transnacionales? Creo que estamos yendo en esa dirección. Se aplica el Tratado de Lisboa y éste estipula que el Consejo Europeo propone un candidato o una candidata al Parlamento para la presidencia de la Comisión, respetando el resultado de las elecciones europeas. Las grandes familias políticas en Europa están desarrollando un procedimiento para nombrar un candidato a escala europea para ese puesto de presidente. Esto creará una campaña electoral que, por primera vez, no es un llamamiento para elegir el Parlamento Europeo. Porque es extraño. La identificación del elector con su tendencia política se reproduce por la lucha de los candidatos, no por un llamamiento a elegir una institución. Los electores no han sabido qué ocurría con sus votos: ¿Qué hacen los diputados que he elegido? ¿Qué hacen con mi voto? Esto ha reducido las elecciones europeas a una especie de prueba nacional. Creo que la próxima vez, viviremos una situación distinta. Hará que aumente la participación. Y con esto se incrementará la legitimidad del Parlamento.

  • Opinión Límites y activos de la socialdemocracia europea

    19 julio 2012

    La crisis económica global ha dejado sin respuesta a la socialdemocracia, que ha desaparecido como opción ideológica al neoliberalismo. Por acción o por omisión, los partidos socialdemócratas actuales no presentan programas realmente alternativos a los partidos del centro derecha ni a las recetas de los mercados y de las élites de la Unión. Desde hace tiempo, han ido asumiendo las bases del liberalismo económico como algo inexorable. En este momento, lo más que pueden hacer es, sin discutir la necesidad de la construcción económica europea y de los ajustes, centrarse en salvaguardar los servicios públicos básicos. Resulta escaso, teniendo en cuenta que en su origen los partidos socialistas iban mucho más allá.

    Aquí entra en juego también la relación entre política y economía, entre democracia y mercado: ¿qué partido, qué gobernante va a regular, controlar o supervisar a las grandes empresas de un país, si muchos de ellos acaban trabajando para ellas cuando finaliza su mandato? De ese condicionamiento del poder económico, tanto político como personal, los partidos y dirigentes socialdemócratas tampoco se libran. De ahí la escasa credibilidad de sus ansias reguladoras.

    Sin embargo, que la socialdemocracia se haya difuminado como opción ideológica no significa que los partidos socialdemócratas corran la misma suerte en tanto que sujetos políticos. Ciertamente, se han institucionalizado en exceso y pierden apoyo social en favor de otras plataformas y formas de activismo político más atractivos para ciudadanos comprometidos. Para mucha gente las diferencias entre ellos y los partidos de centro-derecha son de matiz, pero no de naturaleza, pues comparten un sistema de partidos cerrados, elitistas y escasamente democráticos en su funcionamiento. 

    Pero a nivel electoral, y a pesar del contexto adverso, están ganando elecciones en algunos países (recientemente en Francia) y tienen de hecho expectativa relativamente favorables en otros (Alemania, Italia). Básicamente por tres motivos: porque siguen siendo el referente principal del centro-izquierda, por la necesidad de la alternancia política en los sistemas bipartidistas y porque se benefician de una marca histórica.

    En primer lugar, en la mayoría de países europeos es difícil que los partidos situados a la izquierda de la socialdemocracia lleguen a superarla. Las consecuencias políticas de la crisis se orientan hacia un descenso del voto socialdemócrata, pero paradójicamente eso no implica un trasvase equivalente hacia otros partidos de izquierda, sino hacia la abstención, al centro-derecha (por aquello de que por qué votar la copia teniendo el original) o hacia partidos xenófobos, entre otros.

    Exceptuando el adelanto de Syriza sobre el PASOK en Grecia, ni Izquierda Unida en España, ni el Bloco d´Esquerdas en Portugal, ni el Front de Gauche en Francia ni la potente Die Linke en Alemania representan amenazas serias para las socialdemocracias respectivas, por mucho que mejoren sus resultados. En el caso alemán, es el partido de Los Verdes el que recoge el descenso electoral del SPD, como sucedió en las últimas elecciones de Baden-Württemberg.

    En segundo lugar, el voto útil favorece a los partidos socialdemócratas en perjuicio de otras fuerzas de izquierda en sistemas bipartidistas, en los que se da un fuerte voto de intercambio entre el centro-derecha y el centro-izquierda. Se vota básicamente al partido que más opciones tiene de sustituir al partido que gobierna. En este caso, la socialdemocracia tiene un plus sobre los demás partidos de izquierda, cuyos programas son más coincidentes con el pensamiento de muchos ciudadanos que, no obstante, deciden no apoyarles porque desconfían de sus opciones de victoria.

    En plena crisis financiera, y de manera paradójica, los partidos socialdemócratas siguen mostrando debilidad frente a los del centro-derecha, pero de momento son los únicos que les pueden vencer. Además, las razones de política interna, más allá de la identificación ideológica, también pueden contribuir a que la socialdemocracia se presente como la única opción real ante un centro-derecha gobernante que se desgasta (caso de Sarkozy).

    En tercer lugar, los socialdemócratas y socialistas se benefician de una marca histórica de prestigio, asociada a una historia de luchas y oprobios. Una marca que se identifica con los postulados tradicionales de izquierda por más que sus políticas sean cada vez más liberales y sus dirigentes actuales tengan poco que ver son esa historia de sacrificio personal.

     

     

  • La UE, una navaja suiza

    06 julio 2012

    No sólo los aportes de los clásicos sirven para comprender la situación actual. Existen intelectuales contemporáneos, como el español Eduardo Mendoza, que siembran reflexiones que se ciñen a la realidad europea y que ayudan a entender muchos de sus problemas. "Sin noticias de Gurb", un pequeño libro que cuenta la historia de dos extraterrestres que llegan a Barcelona en 1991, da muestra de ello.

    De darse hoy el aterrizaje, Gurb y el excéntrico capitán encontrarían una sociedad un poco más moderna, con un apellido común; Europa, y su asombro no vendría sólo de notar todos los elementos que tiene una navaja suiza, tan maravillosos e inútiles a la vez; "quién lo iba a decir, con lo serios que parecen los suizos". Una mirada al ordenamiento interior de la Unión Europea, a sus normas y a sus instituciones en vigor, les mostraría la dimensión continental de este defecto. Seguirían sin comprender que los humanos gusten de este tipo de artilugios: un fondo de rescate que no rescata, un Parlamento Europeo sin una constitución europea, una moneda común pero concentrada en unos pocos… Sin embargo nadie les diría que los eurodiputados no muestran ínfulas de seriedad o que los dirigentes de las instituciones europeas no organizan reuniones de altísimo nivel e importantísimos asuntos por resolver. Tal y como con una navaja se podría pescar para sobrevivir, con un debido funcionamiento de las instituciones (Banco Central Europeo, fondos, entidades de control) los países miembros en dificultad se podrían aliviar.

    Como en 1991, el infortunado capitán caería en zanjas abiertas por las empresas de servicios públicos. Esto le mostraría las dos realidades de Europa (¿las dos velocidades de Merkel?) a la perfección. Mientras al sur de la Unión sucedería porque los capitales amenazados son mayores y los dineros para culminar las obras menores, en el norte pasaría porque aplican teorías (como el multiplicador económico) similares a las que a comienzos del siglo pasado Keynes adaptó a la recesión. Si viajara a París en tiempos de crisis, encontraría toda calle que hubiese tenido inicios de agrietamientos dispuesta a estrenar pavimento (al incrementar la inversión pública, el dinero inyectado genera plusvalía gracias al mayor nivel de ocupación y de consumo, lo que lleva a una multiplicación del capital puesto en circulación; sin embargo a los países en crisis se les pide recortar este tipo de gastos). Y si no entendía que quienes tenían muchas pesetas pertenecían a una clase diferente (siendo una especie biológicamente homogénea), el asunto del euro, Bruselas, Berlín, los Estados ricos y los pobres no tendría asidero lógico alguno para él (como no debería para nosotros). Preguntándose cómo estaría la situación en 1992, este forastero, venido de un planeta del que lo único que se sabe es que no es ni Marte ni la Tierra, reveló el porqué de las crisis de la humanidad: su elemental aritmética no permite, así de este modo se desee, calcular (bien) la variable tiempo; el éxito de los proyectos es imposible de calcular.

    El 2012 podría conducir también a la prostitución de Gurb y a la caída del capitán en todos los vicios terrenales. Sin embargo el desorden y la repugnancia aparentes son engañosos, la moraleja de Mendoza es clara y se discute hoy también: es esa de saber vivir. El problema radica en que algunos no lo entienden, como los que se aprovechan del vocablo inglés "pig" (puerco) para descalificar a los países en dificultad: Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España (Spain), PIIGS (¿por qué no GIIPS?). Estos foráneos lo entendieron y se quedaron en la Tierra, lo raro es que muchos terrícolas no. Las dificultades de los socios no deberían ser oportunidades de negocio para los más pudientes, es una idea contraria al espíritu mismo de este amasijo de naciones. Mendoza remata una ida a misa del capitán citando una obviedad que en el sermón el padre había dictado: "no confiéis en aquellos que os engañan; confiad más bien en aquellos que no os engañan"… 

     

    Tomás Durán es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad del Rosario (Bogotá, Colombia), con maestría en Medios y Comunicación por el Institut Français de Presse (Panthéon-Assas, Paris 2)

  • Opinión El Norte y el Sur

    30 junio 2012

    Una batalla ganada, claman los títulares. Pero no la guerra. La utilización de términos bélicos se ha hecho común a la hora de denominar las tomas de posición de unos y otros dirigentes europeos en la resolución de la crisis de la deuda. Una de las grandes batallas perdidas, esta sí, en la crisis europea, es la de la reducción al maniqueísmo de toda explicación de ella. Los buenos frente a los malos. Los que hacen las cosas bien frente a los que no. La victoria de Mario Monti y Mariano Rajoy frente a la derrota de Angela Merkel. El Sur frente al Norte. Las portadas de los diarios europeos militan con claridad por un Sí o un No, una victoria con V o derrota con D. La guerra del Sur contra el Norte fue el gran conflicto que sentó las bases de los modernos Estados Unidos. Salvando las enormes distancias, ¿estaremos inmersos en una guerra larvada escrita a capítulos en los grandes titulares de los periódicos? Lincoln fue el líder que se sacrificó para salvar a USA, ¿será Merkel la sacrificada para salvar a Europa? ¿Ha sido la cumbre del viernes el Gettysburg del Sur? Todavía hay demasiadas incógnitas como para aventurarse a responder a estas preguntas. El Consejo Europeo del 28 y 29 de junio ha venido acompañada por el mismo género de titulares. La realidad es que se ha impuesto la realpolitik en la cumbre, con desafíos, sorpresas, ofertas y contraofertas, y esto se vierte directamente en el lenguaje de los medios. Así que no debemos sorprendernos. La retórica un tanto idealista que ha acompañado tradicionalmente a la idea europea se ha roto bruscamente de dos años a esta parte. Y la economía es la gran responsable de ello. El euro y los euros que nos jugamos unos y otros.  

  • Opinión La peligrosa escalada del prejuicio

    18 junio 2012

    Con la profunda crisis económica en curso, Europa busca su identidad y se acerca al terreno pantanoso de los prejuicios atávicos para justificar los errores de unos y otros. Un proyecto europeo que precisamente nació para desterrar definitivamente los fantasmas históricos que habían castigado al Viejo Continente con innumerables conflictos, pero que ahora encuentran un terreno abonado en el reproche mutuo. Es una época en la que el prejuicio disfruta de un amplio espacio para regodearse en las debilidades ajenas. El fantasma de un Sur enfrentado a un Norte es fácil presa del prejuicio. Y los medios de comunicación parecen entrar también en el combate como idónea correa de transmisión. Hace ya tiempo que se empezó a utilizar, principalmente desde la prensa económica anglosajona, el término despectivo PIGS (cerdos) para referirse a los países del sur de Europa (tomados por sus iniciales en inglés: Portugal-Irlanda-Grecia-España). En la prensa europea comienzan a abundar los análisis y explicaciones simplistas, de raíz culturalista, que pretenden explicar los males de los "malos alumnos" de Europa, ese eterno Sur que jamás aprendió a hacer sus deberes. En dichas explicaciones se mezclan en el juicio de la confusión múltiples verdades a medias, realidades históricas o historiográficas, criterios geográficos o incluso climáticos, aderezados con un punto de lógica económica que insertaría dichos análisis en la crisis de la deuda y económica que atraviesan dichos países. La ética del trabajo protestante teorizada por Max Weber se mezcla a trompicones con el determinismo geográfico de Friedrich Ratzel para explicar la industriosidad de unas razas y no la de otras, a lo que se añaden prejuicios históricos de mayor o menor explicación motivada, como los asociados a la Leyenda Negra en el caso de España. Pero hay algo que comparten todos ellos: el rotundo simplismo de su análisis. En los últimos días hemos publicado en Presseurop algunos textos que en algo podrían participar de esta tendencia. El primero era un artículo de tinte humorístico publicado por el diario británico The Times que utilizaba una metáfora para referirse a los diferentes países. La alusión a España como una "prostituta drogada sin casa" (sin ánimo de ofender a las prostitutas) suscitó reaccciones encontradas en nuestros lectores, al margen de la mayor o menor comprensión del característico humor británico. JoseRuiz apuntó una reacción interesante: "Mi primera reacción ha sido pedir a Presseurop que seleccionara mejor sus artículos, pero he reflexionado y tengo que decir que ésta ha sido una buena selección. Muestra como se genera opinión contra los países del sur de Europa". Con su mensaje planteó una cuestión: ¿Resulta interesante publicar estos textos, que pueden resultar ofensivos para algunos lectores? ¿O es algo estrictamente necesario para reflejar el estado de opinión que se está transmitiendo a través de los medios de comunicación europeos? Algo similar sucedió unos días después con el artículo titulado "500 años de ocasiones perdidas", publicado en el diario alemán Süddeutsche Zeitung, a través del que un autor pretendía explicar en razones históricas la crisis actual por la que atraviesa España, incluyendo en una extraña macedonia a la Inquisición, los árabes, los judios, los hidalgos, la Reconquista y el descubrimiento de América. Nada menos. En su análisis voluntarista y partiendo de la base de un texto de Juan Goytisolo publicado en 1969 cuando menos criticable para ser extrapolado al momento actual, el autor mezclaba datos históricos del pasado y del presente difícilmente sostenibles de forma rigurosa. Lo más interesante, con todo, resultó una vez más la reacción y comentarios de nuestros lectores. Algunos rechazaron de lleno los contenidos de dicho artículo por ofensivos, otros dieron la razón a parte de ellos o al diagnóstico global, y otros tantos se preguntaron por la hipótesis de la construcción real de una opinión europea, al calor de los comentarios, y dada la dificultad manifiesta para alejarse de los prejuicios. Y esta es la moraleja que podemos extraer de todo esto: ¿Somos capaces de superar nuestros prejuicios sobre otros europeos cuando aquellos son puestos a prueba en una época como la que atravesamos? Nuestros lectores nos dan razones para el optimismo.

  • Comunicación europea Un paseo por los blogs de los eurodiputados

    06 junio 2012

    Paseando por los blogs europeos me detengo en los de los eurodiputados. Decido que caminaré por ellos varias veces y que el próximo lo dedicaré a blogs en diferentes idiomas. Estoy aprendiendo mucho de qué y cómo comunican los bloggers, observando sus perspectivas, lo que quieren imprimir en sus post y cómo tejen el mensaje, el origen y dirección así como la estética que eligen para transmitir. El mensaje protagonista, y el lugar común, es Europa por lo que puedo decir que hay Unión Europea en mucho de nuestra vida y que hay UE en los blogs europeos. Este artículo es continuación de Un paseo por los blogs europeos. Siempre destaco que en Europa la democracia representativa se complementa con la democracia participativa. Este eje tan importante, que constituye uno de los rasgos que definen a la UE, también está presente en cómo se ensamblan los blogs de autores no políticos con los de nuestros representantes europeos: los eurodiputados. Igual que hice cuando comencé a escribir mi primer paseo, les pido una palabra con la que identifiquen sus blogs. La mayoría me envían una palabra y dos de ellos prefieren varias para transmitir un concepto. Tal y como acaba El Quijote, pienso: Vale, buena palabra, y me pongo a pasear y a escribir. En esta etapa se dice mucho que Europa necesita un relato. Creo que Europa ya tiene un relato, y bueno, lo que sucede es que hay que adaptarlo a los tiempos y, sobre todo, saber explicarlo, comunicarlo con confianza, con pasión, con realidades. También con un convencimiento firme porque, para comunicar de manera efectiva, hay que dotar a la comunicación de credibilidad, de paciencia y de continuidad. En la comunicación europea esta regla también se da. Siguiendo con el relato de Europa, quiero resaltar que Europa trata de Europa y Europa trata de valores, de solidaridad, de necesidad, de práctica y de ilusión, de capacidad y de retos. Europa trata de ritmo en el día a día de sus ciudadanos, en la política, en la economía y en la educación.  La Unión Europea  tiene en su argumento un vector fuerza: la sincronía construida cada vez con más sinergias. La palabra que Raül Romeva elige es sinergias. Esta es la palabra que esperaba, así que le digo que qué bien, ¿Cómo se titula su blog?: Construint sinergies.

    La dirección del Parlamento Europeo es Rue Wiertz 60 y Salvador Garriga me envía esta dirección, la que también tiene su blog. Cuando miro en la portada veo que plasma en primer plano Europa y también su procedencia: Asturias. Es importante también este concepto y transmitir que lejos del “chiste” de cuál es el teléfono que hay que marcar para hablar con Europa, esta tiene muchos teléfonos que hablan con la voz de Europa. Quizás ya no hay que hablar en todas las circunstancias con una sola voz ni pedir a la UE que siempre lo haga, sino afinar, acoplar, empastar las voces de sus países, las de sus ciudadanos. Europa tiene una dirección para “quedar” para conversar, para hacer política: Rue Wiertz 60, la del Parlamento Europeo. Allí tenemos a las personas que nos representan en Europa, los eurodiputados. Cuando termina un día repasamos lo que hemos hecho,en qué temas tenemos que mejorar,en cuáles debemos seguir trabajando e identificamos los aspectos en los que hay que concentrarse más para continuar avanzando.“Lo que queda de día” es el pensamiento que Maria Badia quiere destacar en su blog. Así se llama uno de sus espacios, me dice que viene a expresar que aquello sobre lo que escribe es "lo más destacado del día", "lo que queda de todo lo que he vivido y de lo que ha pasado". Transparencia es la palabra que me propone Izaskun Bilbao enlazada a EBB Europan/ Europa según IBB. Me comenta que transparencia es la acción y la política en la que están trabajando desde hace tiempo. Cuando llego a su blog leo varios post dedicados a la crisis y pienso una vez más que, aunque está siendo una crisis muy dura y compleja,está impulsando una nueva era para Reiniciar Europa. Y Europa no puede salir de esta crisis sin los jóvenes europeos. Aunque la crisis les está pegando de manera preocupante siguen aportando ideas y la UE tiene el deber y la responsabilidad de dar respuestas a la juventud europea.  El eurodiputado Pablo Zalba muestra su trabajo, compromiso y objetivo eligiendo una palabra muy ligada a los jóvenes: Emprendimiento. El concepto está de moda ya que un emprendedor es una persona que tiene fuerza para comenzar un proyecto combinando innovación con buena organización y gestión. En estos tiempos necesitamos esta capacidad. Emprender acciones, apostar por las ideas y ponerlas en marcha son recursos fundamentales para provocar la renovación de la política europea. Porque Europa es proyecto y proceso. Los eurodiputados reflejan su manera de ver Europa en cada uno de sus blogs. Me gusta quedarme un rato en estos espacios para conocer más de su personalidad. Ellos también transmiten a través de las imágenes y de los colores que muestran en la página de portada. Observo su lugar político y sus políticas y también que en mi anterior paseo los rostros de los bloggers no aparecían en un plano tan visible. En este nuevo paseo sí que veo cuando llego a un blog el rostro de cada eurodiputado, su expresión. Esto es muy importante para que los ciudadanos conozcan a los políticos y se reconozcan en ellos. Gracias a todos los eurodiputados que continúan enviándome sus palabras. Como decía al principio, daré más paseos por los blogs y seguiré intentando transmitir la realidad europea y los rostros de Europa , la generosidad de los autores de blogs al compartir sus propuestas sobre la Unión Europea del siglo XXI. Por cierto, creo que es importante combinar la política de negociación y de “tensión” con la política de consenso. Así lo expresaba en 2002-2012: El proceso de la Iniciativa Ciudadana Europea. También en el plano económico, la política de austeridad con la del crecimiento. Guardar equilibrios, Equilibrio Europeo. La visión de Europa que transmite cada blog es ejemplo de uno de los lemas de la Unión Europea: “Unidos en la diversidad”. El proceso de integración europea a veces consigue el máximo común denominador y otras el mínimo, pero avanza. Quizás debatiendo gran política europea encontremos un rasgo que defina la política de la UE de nuestro tiempo. Cuando escucho en esta etapa que Europa tiene que hacerse ahora desde abajo pienso que Europa tiene que hacerse desde arriba, desde abajo, desde la derecha, la izquierda y el centro.  Desde todos los sitios.  

  • Festival Transeuropa: how do you spell “crisis”?

    23 mayo 2012

    El Festival Transeuropa se celebró en 14 ciudades europeas, entre las que se incluyó Barcelona entre el 9 y el 21 de mayo. Organizado por Alternativas Europeas, y con la ambición de convertirse en una "movilización transnacional" para impulsar una "Europa alternativa" en el ámbito de la cultura, las artes y la política, es un encuentro que tiene lugar en una época difícil para la idea de Europa, para su proyecto, para su continuidad y su futuro. Pero en los tiempos difíciles deben nacer y crecer las ideas brillantes.  Transeuropa está animado por la juventud europea, la que quiere creer en Europa, a pesar de ser una de las víctimas principales de la crisis que azota al Viejo Continente. Así lo manifiestan a través del periódico que han editado, en el que afirman querer "sustituir la austeridad por la democracia", en un contexto "más adecuado que nunca".

    En Barcelona se dieron cita creadores, artistas, periodistas, académicos y expertos sobre temas de actualidad política y social, para organizar talleres sobre la ciudad multicultural o la cultura de masa y los nuevos consumidores.  El CCCB (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona) albergó la proyección de diversos documentales producidos en países como Marruecos, Líbano o Palestina, en el marco del debate sobre el sentido de la primavera árabe y la visión que desde Europa se ha tenido de dicho acontecimiento sobresaliente de la orilla sur del Mediterráneo.

    La reacción de los líderes europeos puede ser una magnífica metáfora de estos tiempos: tímida en principio, apoyando a los autócratas en el poder, desigual más tarde, con Libia, en la que se decidió intervenir por presión de la pareja franco-británica, con la posición marginal en todo caso de Alemania, y la distancia que se ha tomado finalmente respecto al caso sirio. Es decir, desunión, primacía de los intereses nacionales, enfrentamientos, reacciones contradictorias, falta de rumbo. ¿A qué suena esto? sí, a una Europa que se enfrente a la crisis de la deuda sin encontrar una solución, sin el liderazgo firme y necesario que la guíe al camino del futuro. Los documentales proyectados nos descubrieron que en la orilla sur del Mediterráneo también existe una ciudadanía, que exige fundamentalmente lo mismo que los ciudadanos europeos: trabajo, libertad, democracia. Y que fue capaz de manifestarlo en toda su amplitud, saliendo a las calles y  arrastrando cual dominó a los regímenes autoritarios en el poder durante décadas. Como también hicieron en las ciudades europeas ciudadanos que exigen nuevas respuestas y nuevas políticas.

    Pero Transeuropa también nos reveló que entre las dos orillas la distancia física es mínima, y que en la lengua de agua que las separa se libra una de las mayores batallas de la humanidad: la de la supervivencia. Pateras, ahogados, tragedias....en Lampedusa el verano pasado o en el Estrecho de Gibraltar desde hace años. La orilla Sur quiere alcanzar el Norte, modelo, paraíso, ahora y siempre.

    En la exposición que se preparó en el centro Llimona, en pleno barrio gótico de Barcelona, que llevó por título "Una experiencia sensorial de las fronteras", unas figuras humanas dibujadas en el suelo, entre manchas rojas, guiaban al visitante hasta la proyección de diversos documentales que cuentan este drama. El colofón venía con la exposición de fotos en las que se expone la crudeza del espacio frontera Ceuta-Melilla-Marruecos. Esas mujeres marroquíes rifeñas, diminutas, cargando fardos inmensos a sus espaldas, que hacen el trayecto España-Marruecos cuantas veces pueden al día para ganarse la vida con lo que cargan, constituyen otra gran metáfora de esta realidad.

    Transeuropa en Barcelona celebró su primera edición, con pocos medios pero con mucha motivación. Desde Presseurop, les animamos a que en el futuro crezcan con Europa, aportando juventud e ilusión, ahora más que nunca. Porque esto último es algo que se echan en falta hoy en las elites dirigentes europeas.

     

  • Un paseo por los blogs europeos

    26 abril 2012

    Hace unos días estuve viendo uno a uno algunos de los blogs europeos en español para enlazarlos al proyecto Upgrading Europe. Fue entonces cuando descubrí el nuevo blog de Óscar Rodríguez, Peregrino Europeo y la foto de un sendero entre árboles me dio la idea para escribir: “Un paseo por los blogs europeos”. Este artículo quiere transmitir algo sencillo y especial: un paseo. Caminando respiras tranquilo, observas, contemplas, admiras y aprendes y eso me pasa a mi con los blogs. Como me parece importante dar voz a sus autores, les pregunté por una palabra con la que cada uno de ellos identifica su blog, Óscar Rodríguez ha elegido: Cercanía. También leí en esas horas, el excelente análisis de Ronny Patz, en el blog Ideas on Europe. Leyendo, encontré a Encarna Hernández, y a su Más Europa, la palabra que quiere transmitir es Optimismo. Decimos, sobre todo en relación a nuestros eurodiputados, que hay que poner rostros a Europa para que los ciudadanos quieran conocerla mejor. Es así. Aquí quiero mostrar a las personas que escriben blogs europeos, ellos también son la cara amable de Europa. A todos les conozco desde hace años y me permito aquí incluir una entrevista en la que Encarna Hernández destacó una frase que vuelvo a repetir bien alto: “Europa es un proyecto lleno de pasión” En cada blog encuentro en mi paseo cosas diferentes y es que la personalidad del autor se plasma en el nombre de su blog, la foto que vemos al abrirlo y, por supuesto, en los contenidos y forma de desarrollar la información. Todos nos ayudan a ver un paisaje más completo de Europa y qué rasgos marcan la personalidad europea: una suma de la de cada país y de cómo son sus ciudadanos. Todas aportan y todas nos enseñan. Es como la ciudadanía europea: ciudadanía múltiple y múltiples ciudadanías. Cuando quiero saber más de gobernanza económica o de política financiera en la eurozona, entonces paseo por el blog de Eva Peña. Ella ha elegido la palabra Valor. Eva en Europa, comienza con una foto que siempre me hace pensar en lo bueno que es compartir una buena conversación en un café y, si es europeo, mejor. En Ciudadano Morante, Jorge Juan Morante,trabaja actualizando información e informa sobre la agenda de la UE incluyendo comentarios y enlaces. Es un bloguero muy activo fundador de la plataforma More Europe. La palabra que Jorge Juan Morante elige es, lógicamente, Ciberactivismo. Recién llegado de Georgetown, Jorge Valero es el autor de Europressos y el eje que resalta para comunicar es el de bienestar sostenible para la UE enlazándolo con una palabra: Reto. Durante estos años el camino de ida y vuelta en la comunicación europea se ha hecho evidente, es más, hay muchos caminos comunicativos que van y vienen en un mapa de rutas y espirales vertiginosas. He escrito en Comunicación integral europea I que la red mueve Europa pero que también Europa mueve la red. Europe Moves the Network es uno de los espacios de debate que estamos preparando en la web de Upgrading Europe (2012-2015). En mi paseo, encuentro más blogs en la plataforma Europeando, impulsada por Pau Solanilla, autor de Espacio de Ideas. En Europeando veo La Oreja de Europa. Su autora, Macarena Rodríguez, fue pionera en la comunicación desde los blogs: También visito Euromovilidad  editado por Asunción Blanca , Eurolocal de Joaquim MillánLa traducción es la lengua de Europa  de Alejandro Palomino, Europe@s  de Emilio Fuentes y Mayo Europeo. Si continuamos nuestro recorrido hacia el Sur, hay que parar un rato en Al Sur de Europa, escrito por Raúl Solís, la palabra con la que identifica su blog es:  Euroentusiasmo . Caminando cerca del mar llego al faro que encontramos al entrar en Pasaporte Europa  de Dídac Gutiérrez, él resalta Perspectiva, porque Europa es más un medio que un fin. El título de su blog nos lleva a pensar en el debate actual sobre uno de los valores que definen la Unión Europea: Schengen. Futuro es la palabra con la que los tres jóvenes periodistas que han creado WhatsappEurope identifican su blog: Una forma sencilla de explicar la Unión Europea. Bárbara Quílez  escribe Desde la distancia .Destaca Compartir y veo que es perfecta para identificar su blog con Europa y la solidaridad, pero también lo es por el sentido y la motivación de lo que expresa. Me decía que no es sobre la UE pero pienso que es un orgullo incluirlo porque ella es la persona que cada día desde el Parlamento Europeo en Bruselas nos informa desde la web en español y coordinando las cuentas twitter del PE en 22 idiomas. Su trabajo es Europa y su blog, un ejemplo de valentía y generosidad. Y paro en Estación Europa, el blog de María Andrés Marín, jefe de prensa del Parlamento Europeo en Madrid. Está bien descansar en Estación Europa porque pienso, una vez más, que Europa es nuestro lugar. Retomo mi paseo de hoy y, antes de terminar, visito los dos blogs de José Ignacio Torreblanca, A golpe de azul  ¿Habrá un polo europeo en el nuevo mundo bipolar? y Café Steiner. Y es entonces cuando llego a Diván Este-Oeste de Ramiro Villapadierna. Cuando quiero leer sobre historia, literatura, arte, música, política, el mundo, economía, cultura, entonces leo sus artículos que, junto a su trayectoria y viajes, están impregnados de Europa. Por algo es Premio Salvador de Madariaga 2011. He paseado tranquila, he pensado mientras leía y admiraba cada blog. Si nos detenemos en las palabras: Cercanía, optimismo, valor, ciberactivismo, reto, euroentusiasmo, perspectiva, futuro, compartir, todas nos llevan a una Europa en positivo, nos animan a seguir. En cada uno de ellos busco algo diferente y encuentro frases e información que despliegan mi capacidad de ver más Europa. Por cierto, yo no tengo blog, pero, como soy la autora de este post, puedo elegir mi palabra y es: Integración.